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Milani y Cundom
Pese a que había trascendido que el número dos del Ejército, el subjefe del Estado Mayor General, Jorge Luis Motta, figuraba como uno de los posibles reemplazantes de Milani, finalmente la Presidenta se inclinó por Cundom.
Milani había sido designado en 2013 por Cristina Kirchner en reemplazo de Luis Alberto Pozzi, pero de inmediato su nominación como jefe del Ejército generó una fuerte polémica entre el oficialismo y la oposición, que postergó la designación formal en el Congreso de la Nación por varios meses.
Su nombramiento había sido impugnado por organizaciones de derechos humanos que cuestionaron su accionar durante la última dictadura militar.
La Justicia de Tucumán investiga a Milani por su supuesta vinculación con la desaparición del conscripto riojano Alberto Ledo, ocurrida en 1976 en esa provincia, y por la cual el mes pasado la hermana de Ledo pidió avances en la causa y que el jefe del Ejército fuera citado a declarar.
Además, enfrenta una causa por el secuestro y tortura de Ramón Olivera y su padre, quien quedó hemipléjico a raíz de los tormentos recibidos en una cárcel de La Rioja.
El mes pasado, un nuevo testigo de esta causa, un experiodista del diario riojano El Independiente, Oscar Schaller, aseguró ante la Justicia que el jefe del Ejército fue quien los interrogó a él y a su padre al ser secuestrados en 1976.
Schaller complicó la situación de Milani, al señalar que era quien lo interrogó antes de ser liberado del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja.
En la Capital Federal, el juez Daniel Rafecas sigue adelante con una investigación por presunto enriquecimiento ilícito en contra de Milani, a raíz del crecimiento en su patrimonio.
Por otro lado, era acusado por dirigentes de casi todo el arco opositor de ejercer un espionaje interno, desde la dirección general de Inteligencia del Ejército que controlaba desde 2007, área a la que el Gobierno había aumentado fuertemente su partida presupuestaria hasta llegar a los 400 millones de pesos.
En 2013, el abogado Ricardo Monner Sans hizo una presentación judicial por este tema, basada en una denuncia del senador radical Gerardo Morales, y se dispuso un allanamiento en el séptimo piso del Edificio Libertador, aunque finalmente no se encontraron los equipos con los cuales se desarrollaba el supuesto espionaje.
En aquel año, otro senador opositor, Fernando "Pino" Solanas, había recurrido a la Justicia para denunciar a Milani por "supuestas actividades de inteligencia interior que usaría el general Milani", pero el juez Rafecas la desestimó.



