Cristina de Kirchner dio ayer en General Rodríguez y Luján una prueba de la elasticidad del
discurso oficial a la hora de buscar los votos. Ante empresarios defendió al mercado, dijo entender
la globalización y ni habló del FMI.
Cristina Kirchner ensayó ayer una clase de economía cuando visitó la planta de La Serenísima, de la localidad de General Rodrígez, cuyo propietario, Pascual Mastellone, saludó al «modeloKirchner» con entusiasmo porque, dijo, le permitió a su empresa crecer en ventas 10% el año pasado.
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La candidata a senadora cambió el tono de sus intervenciones en actos ante públicos «de nicho» como son los empresarios. Lo hizo el viernes en el almuerzo con gente de negocios en el predio de Parque Norte, cuando halagó a los aportantes en la compra de mesas (las hubo de $ 3 mil y de $ 5 mil) con elogios a cómo contribuyen con su actividad al crecimiento de la economía. Los asistentes agradecieron, además, que ni ella ni Rafael Bielsa -presente en ese almuerzo de recaudación- les reclamaran siquiera que los votasen. (Ver vinculada.) Cristina de Kirchner desarrolló ayer en un almuerzo en Luján, posterior a la visita al tambo, la doctrina que difunde en los despachos oficiales entre otros un Eduardo Curia sobre la existencia de un nuevo modelo de acumulación de riqueza. El gobierno -dijo la senadora- «estácambiando el modelo de acumulación» para que el país deje ser un exportador «dematerias primas, commodities y especulación financiera».
No explicó cómo se saldría de ese modelo con retenciones altas a las exportaciones de commodities.
En el almuerzo que se hizo en la estancia El Establo, del partido bonaerense de Luján, la senadora consideró que la administración de Néstor Kirchner está empeñada en conseguir «lareindustrialización del país».
La candidata convocó a los empresarios a trabajar «conresponsabilidad social». «Larentabilidad es importante: nadie invierte para perder. Pero a veces hay que ser inteligente, porque la búsqueda de la maximización de la renta se puede emprender en una sociedad que tenga capacidad de consumo. Aquí hay que capacitar a la sociedad porque de esa manera habrá mejores productos, mayores rentas y mejores empresas», pronosticó la senadora.
«Estono ha sido entendido por algunos empresarios. Por querer ganar rápidamente lo que en otros países demanda años, terminan generando climas sociales que tornan 'no sustentable' el desarrollo político e institucional del país. Queremos que los empresarios pongan una mano en el bolsillo para pensar y otra en el bolsillo para contar», explicó Fernández de Kirchner en su discurso. La senadora les pidió a los empresarios «quepiensen en los objetivos estratégicos de un país». «Esdifícil que si a un país le va mal a los empresarios les vaya bien. No olvidemos lo que sucedió en 2001, cuando ser político, banquero o empresario era una profesión de riesgo», recordó.
En ese marco, la primera dama llamó a los empresarios a «hacerhonor a la responsabilidad social» y a los políticos a «hacerhonor a la responsabilidad de representación» que les corresponde. «Estamosen un momento de inflexión. La Argentina está cambiando. El Presidente me contaba ayer la emoción que tuvo cuando fue a un acto y pudo ver flamear banderas de nuestro partido, el peronista, junto a banderas radicales y argentinas. Esto era impensable en otra época», declaró la senadora.
«Laclave es no renunciar a la identidad partidaria. Y así se podrá construir la Argentina desde la propia identidad, sin tener que saltar de un lado a otro; simplemente, apoyando una construcción democrática que tiene que ver con devolver el trabajo y la dignidad a los argentinos», estimó.
Poco antes de ese encuentro, la candidata había recorrido la planta de La Serenísima acompañada por el intendente de General Rodríguez, Marcelo Coronel; Felipe Solá, y el titular de la firma, Pascual Mastellone. En El Establo se sumaron el intendente de Luján, Miguel Angel Prince; Rubén Di Monte, arzobispo de Luján, y Carlos Di Forte, titular del Parque Industrial de Flandria.
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