Los provinciales del Congreso, que representan la tercera fuerza -detrás del PJ y la UCR-, salieron ayer a criticar al gobierno de Néstor Kirchner por «el proceso selectivo de la memoria» con el cual se conmemorará hoy el 28° aniversario del último golpe de Estado. El grupo se lamenta de que esta serie de evocaciones y reivindicaciones puedan dar paso « a fundamentalismo de izquierda y de derecha» en el país.
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El Interbloque Federal -sello que reúne a seguidores del neuquino Jorge Sobisch, el bonaerense Luis Patti y el ex candidato presidencial Ricardo López Murphy, entre otros- advierte en una declaración que se difundió en la víspera « la ausencia, en cualquiera de las actividades conmemorativas, de la presidenta derrocada en esa oportunidad. Esta ausencia -se refiere a María Estela Martínez de Perón (a) Isabelita- deja de lado el hecho de que el 24 de marzo se produjo la ruptura del sistema institucional previsto en la Constitución», concluye el documento que suscribe una veintena de diputados.
El «memo» se conoció casi en simultáneo con el dictamen de la Comisión de Asuntos Constitucionales -con aval del PJ- que impulsa a la Justicia a declarar la inconstitucionalidad de los indultos de Carlos Menem que favorecieron a los comandantes de las Fuerzas Armadas que encabezaron aquel régimen militar y los jefes que participaron de la represión ilegal.
«El proceso selectivo de la memoria -que es la clave distintiva de toda la revisión actual de la historia de los años setenta- contribuye muy poco a la reconstrucción de los valores de un país en serio. Este sistema de elegir la historia afín con nuestras ideas y desechar o despreciar todas las demás, fractura de nuevo a la Argentina, como en las peores épocas del pasado. Desaparece la idea de continuidad, y la historia empieza y termina con cada gobierno», señalan Alberto Natale (PDP), Hugo Martín (Recrear); Encarnación Lozano, Luis Jalil, Alicia Comelli y Alberto Pérez (MPN-Neuquén); Roberto Lix Klett, Francisco Torres y Eusebia Jeréz de Sosa (Fuerza Republicana-Tucumán); Nélida Mansur, Antonio U. Rattin y Juan Carlos Bonacorsi (PaUFe-Buenos Aires); Guillermo E. Alchouron (Acción por la República), Gabriel Llano (PD-Mendoza), Andrés Zotos y Carlos Sosa (Renovador-Salta); Carlos Macchi (Partido Nuevo-Corrientes), Gustavo Canteros (Proyecto Corrientes), Guillermo Cantini (Unión por Argentina-Capital Federal) y Mauricio Bossa (UceDé-Córdoba).
• Responsabilidad
« Lo que debemos preservar -continúan en tono severo, pero sin cargar las tintas sobre el Ejecutivo- es la permanencia del sistema democrático, porque es el único que permite arbitrar nuestras diferencias y el único que asegura la paz en el largo plazo. La crisis institucional profunda de una sociedad se expresa cuando la dirigencia es incapaz de manejar su visión del pasado, porque entonces tampoco puede manejar el presente. El 22 de marzo de 1976 - dos días antes del golpe de Estado- el líder de la oposición (por el fallecido radical Ricardo Balbín) expresó: 'No tengo soluciones'. El pasado es, siempre, una responsabilidad colectiva o se transforma en una diversión adolescente por la que se termina pagando un enorme precio.»
El Interbloque Federal sostiene que «el proceso de revisión selectiva de los trágicos acontecimientos que se rememoran, no fortalece en absoluto el sistema democrático. Por el contrario, lo hace vulnerable a la acción de las variadas formas del fundamentalismo, sean de derecha o izquierda. Cuando los niveles de intolerancia y desconfianza aumentan, cuando las personas viven en un estado permanente de revancha y resentimiento la lógica del poder se mueve hacia los extremos», advierten. «Desde 1983 hemos vivido una etapa de estabilidad institucional sólo comparable a la sucesión normal de los gobiernos que tuvo la Argentina entre 1862 y 1930», avanzan los animadores de esta escudería parlamentaria. Los provinciales aseveran que «la clave de la estabilidad actual es el consenso compartido por la inmensa mayoría de los argentinos quienes sostienen que, independientemente de cuáles sean las crisis económico-sociales, ninguna de ellas es atribuible a la existencia misma del sistema democrático».
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