Moyano, molesto por rechazo a su negociación con el campo

Política

«Me dieron las gracias, pero me dijeron que no; que no iban a negociar.» Entre amigos, más algún potencial rival, Hugo Moyano descargó ayer su bronca y su desazón por el fracaso de su gestión con el campo para restablecer el diálogo con la Casa Rosada.

El relato, que siguió de cerca el jefe de la UOM, Antonio Caló, despertó un clima de malestar. Hace semanas, los gremios vienen advirtiendo de las consecuencias que, entre los trabajadores, tiene la continuidad, y el agravamiento, del conflicto con el campo.

El resultado se reflejó, más tarde, en el documento que emitió la CGT, donde anunció que participará del acto en plaza de Mayo en respaldo al gobierno de Cristina de Kirchner, estableció un paro de medio día para facilitar la movilización pero, en paralelo, llamó al gobierno a dialogar.

Fue el segundo desprecio al que Néstor Kirchner sometió a Moyano. Diez días atrás, durante una cumbre del PJ nacional, el camionero invitó a tomar en cuenta la convocatoria de la Iglesia para actuar como mediadora entre el agro y la Casa Rosada.

Por entonces, el patagónico lo cortó en seco. La semana pasada ocurrió algo parecido: Moyano negoció con las entidades y luego transmitió la novedad a los Kirchner, Néstor y Cristina, a través de Julio De Vido. Le agradecieron, pero rechazaron su gestión.

«Yo ya había hablado con gente del campo para que levanten los cortes y se sienten a hablar sin ningún cambio de figuritas. Pero no quisieron», precisó ayer Moyano, y contó que le expuso ese acuerdo -que luego no prosperó- a varios ministros, entre ellos, De Vido.

Ese desplante, que se produjosobre fines de la semana pasada, fue uno de los argumentos que blandió anteanoche Moyano para exponer sus diferencias sobre la convocatoria a la plaza del sí cristinista programada para esta tarde, a las 15, frente a la Casa Rosada.

La noche del lunes, cuando las cacerolazos comenzaron a apagarse, Moyano recibió una indicación precisa que tuvo forma de pedido pero que, a buen entendedor, supuso una orden: que anuncie la adhesión de la CGT al acto y convoque a un paro para ese día.

Así lo hizo. De algún modo, el camionero reveló el nivel de dependencia que en los últimos tiempos tiene con Kirchner: en manos del patagónico descansa, en buena medida, la posibilidad de ser reelecto, el 8 de julio, como secretario general de la CGT de la calle Azopardo.   

  • Llamado

    Al final, tras domar el malestar de algunos de sus escoltas, Moyano dejó la orden de exponer públicamente el respaldo al gobierno, la participación de la CGT en el acto de esta tarde y la disposición de un cese de actividades, figura similar al paro que no supone -en teoría-ser opositor.

    Pero, en parte para enviar un mensaje distintivo, en parte para calmar a sus colegas sensibles -que advierten sobre el impacto del paro en sus sectores-, aceptó que se agregue un párrafo en el que se haga un llamamiento particular al gobierno para que convoque al diálogo al campo.

    «Por el diálogo nacional y en defensa del gobierno popular», reza el texto cegetista que, además, considera « incomprensible que en la Argentina exista a una confrontación provocada por la abundancia de los recursos naturales, cuando la necesidad es producir una justa distribución de la riqueza extraordinaria».

    En el documento, el moyanismo se permitió, además, un aporte que hasta podría leerse con ironía si se observa que está firmado, y pergeñado, por Moyano, jefe del gremio de Camioneros, sindicato que ha hecho de cortes y bloqueos una práctica habitual.

    «Consideramos que se debe terminar inmediatamente con la protesta salvaje de los cortes de ruta -dice la CGT-, sean parciales o totales, porque ocasionan serios perjuicios a la actividad económica, ponen en riesgo el abastecimiento, afectan la estabilidad en las fuentes de trabajo y violan la Constitución nacional».
  • Dejá tu comentario