8 de junio 2005 - 00:00

Moyano: unicato en CGT la semana que viene

José Luis Lingieri y Hugo Moyano sonríen ayer en la CGT al confirmarse que quedarán a cargo de la liga sindical ya sin la perturbación que les causan los «gordos» que se van de la conducción.
José Luis Lingieri y Hugo Moyano sonríen ayer en la CGT al confirmarse que quedarán a cargo de la liga sindical ya sin la perturbación que les causan los «gordos» que se van de la conducción.
Hugo Moyano, ansioso, decidió precipitar su consagración como secretario general único de la CGT. Lo resolvió ayer el consejo directivo de la central obrera, que celebró una reunión en estado de euforia: no sólo el camionero terminaba por constituir su unicato sino que, además, desde Ginebra, Gerardo Martínez había informado que la OIT no sancionó a la Argentina sino que, por una gestión de último momento, el sindicalista de la construcción consiguió que sólo se recomendara al gobierno de Néstor Kirchner una negociación entre la CGT y la CTA para garantizar la unidad sindical. Así, el sindicalismo aliado al gobierno de Kirchner consiguió ayer garantizarse dos situaciones de poder: la « monarquía» de Moyano y el monopolio de la representación de los trabajadores para la CGT, al menos por un tiempo. Los moyanistas exageran este último triunfo: quieren destacar que lo conquistó Martínez y no Cavalieri, a quien se le había propuesto anteriormente encabezar la delegación a Ginebra.

• Retirada

En efecto, en la reunión de consejo directivo de la semana que viene, los aliados de Moyano, que controlan mayoritariamente ese cuerpo, dispondrán que el nuevo gobierno sindical sea ejercido por el camionero y José Luis Lingieri, el sindicalista de Obras Sanitarias. ¿Susana Rueda? Tal vez no integre el club, ya que su sector, el de «los gordos» que preside Armando Cavalieri se retirará de la conducción de la central obrera. Ayer, de hecho, no asistieron a la reunión donde se dispusieron estas medidas. Por lo tanto, la secretaría administrativa que le ofrecen quedaría vacante.

Rueda, vocera de los disidentes, se quejará por dos razones. Ella aduce que nunca existió el compromiso de unificar la conducción sindical bajo la jefatura de Moyano. Un argumento que el propio Moyano refuta con una extraña sensibilidad institucional: «Susana, vos no estás en la mesa chica donde se resuelven esas cosas». En segundo lugar, Rueda podrá decir que esa reforma en la conducción debería producirse el próximo 14 de julio, cuando se cumpla un año del congreso que unificó la CGT. Pero los seguidores del camionero aducen que aquel congreso delegó estos movimientos en el Consejo Directivo.

El plan de Moyano se cumplirá, pero su conducción deberá afrontar el vaciamiento de grandes gremios. Empleados de Comercio, Luz y Fuerza, La Fraternidad, Unión Ferroviaria, Sanidad, Telefónicos, SMATA, están entre los gremios que no se ven representados por el impetuoso camionero. Sin embargo, estos sindicatos no formarán otra CGT ni siquiera un movimiento ajeno a la central obrera, como fue el Movimiento de los Trabajadores Argentinos, que Moyano condujo durante los años '90. Solamente no integrarán el consejo directivo y harán su propia política, ligada principalmente a Roberto Lavagna. Porque, mirado desde el ángulo oficial, el recambio de la conducción obrera expresa también la política de intervención en las organizaciones civiles que caracteriza a Julio De Vido, a cuyo rosario de afinidades en la Bolsa, la UIA, la Cámara Argentina de la Construcción, la Cámara Argentina de Comercio y ADEBA se suma ahora el vínculo con Moyano, su principal interlocutor en el sindicalismo.

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