No al tedeum

Política

La presencia de Néstor Kirchner en el tedeum del 25 de Mayo, ante un Jorge Bergoglio crítico de las costumbres de los políticos, pudo poner las relaciones entre gobierno e Iglesia en otro nivel, mejor que el actual. Pudo servir en beneficio del país, que necesita mejor clima social en medio de una crisis que no termina a pesar de señales positivas. Que el Presidente eludiera el tedeum en la catedral de Tucumán por el 9 de Julio es un paso atrás, innecesario, que prueba que aquel encuentro de mayo no sirvió de mucho y menos si Kirchner limitó los festejos de ayer a un acto partidario en una plaza con sus militantes.

Néstor Kirchner desempolvó ayer el pago que en diciembre pasado el gobierno le anticipó al Fondo Monetario Internacional (FMI), para cancelar una deuda de unos 10 mil millones de dólares, para asegurar que luego de esa determinación, la Argentina es un país «más independiente».

Frente a 20 mil personas reunidas en la plaza Independencia de San Miguel del Tucumán, Kirchner retomó aquel pago como un puntal de su gestión. «Le dijimos chau al Fondo por lo que este 9 de Julio seamos bastante más independientesque otros 9 de Julio», aseguró.

Hacía tiempo que el mandatario no volvía sobre aquella decisión. Días atrás hubo una referencia oficial cuando, a seis meses del pago, se recuperó el nivel de reservas, indicador que se resintió seriamente cuando Kirchner ordenó cancelar en un solo pago la deuda con el FMI.

Escoltado por sus ministros, Cristina Fernández -que por primera vez desde 2003 asiste a este acto- y el gobernador José Alperovich, Kirchner encabezó ayer la ceremonia por el 190º aniversario de la Declaración de la Independencia, concretada el 9 de julio de 1816.

En su actividad oficial, el Presidente visitó la Casa Histórica donde entonces se decretó la autodeterminación. Allí dejó una ofrenda floral en homenaje a quienes efectuaron la declaración de 1816.

  • Inmoralidad


  • Sin embargo, el Presidente no participó del tedeum que se realizó en la Catedral donde, sin el tenor de homilías anteriores, se escuchó una fuerte crítica a la situación del país.

    Monseñor Luis Villalba, arzobispo de Tucumán, alertó de la existencia de «graves fenómenos de inmoralidad» en la Argentina y señaló que la sociedad se ve afectada por «la pérdida de valores humanos».

    Un dato no debe obviarse: en mayo pasado, tras largos meses de distanciamiento, Kirchner restableció una relación oficial con la Iglesia Católica. Lo hizo al compartir una misa con Jorge Bergoglio en el homenaje a los palotinos asesinados.

    De todos modos, en el tedeum del 25 de Mayo, lejos de moderar su postura crítica, Bergoglio insistió con sus planteos a pesar de que el Presidente estaba presente en la Catedral metropolitana, adonde volvió luego de mudar los actos por esa fecha patria al interior.

    En línea con la visión de la cúpula eclesiástica -que reprochó políticas oficiales, especialmente en materia de reproducción, operadas desde el Ministerio de Salud, a cargo de Ginés González García- monseñor Villalba llamó a «cumplir los mandamientos».

    Pero Kirchner no estaba ahí para escuchar. Recién una hora después, el Presidente llegaría a Tucumán con su esposa, el vicepresidente Daniel Scioli y medio gabinete, entre ellos Alberto Iribarne (Justicia), Aníbal Fernández (Interior) y Nilda Garré (Defensa).

    De la comitiva oficial también participaron el senador José Pampuro; el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; y el presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini.

    Ajeno a las observaciones de la Iglesia, Kirchner se abocó al autoelogio al recordar el pago al FMI y repitió, luego, la convocatoria a la « concertación plural» que había lanzado el 25 de Mayo, durante un acto frente a la Casa Rosada por los 3 años de su gobierno.

    «Bajamos la indigencia, hemos bajado la pobreza y estamos bajando la desocupación», dijo Kirchner y planteó que «quedan algunas asignaturas pendientes».

    «Ojalá el 10 de diciembre del año que viene, cuando termine mi mandato, espero decir al pueblo que estamos en la puerta del purgatorio, que hemos derrotado al infierno», aseguró.

  • Concertación

    En lo referido a la convocatoria política, insistió con el llamado a «una concertación plural» en la que «trabajen juntos argentinos de distintas ideas políticas, pero por un proyecto nacional». «No convocamos al acuerdismo, a pactos dirigenciales ni a los pactos entre las cúpulas de los políticos -explicó-, sino un pacto del pueblo con el pueblo, por arriba de cualquier bandería política y con la Bandera argentina levantada con toda fuerza».

    Poco antes, durante los preparativos para el acto en la plaza central de Tucumán, dos grupos antagónicos del PJ local habían protagonizado incidentes en los que seis personas resultaron heridas y otras seis fueron, luego, demoradas por la Policía local.

    Por último, luego de que trasciendan declaraciones del saliente embajador de EE.UU. en Buenos Aires, Lino Gutiérrez, en las que marcó sus diferencias con Kirchner respecto de Venezuela, el Presidente convocó «de una punta a la otra y a los hermanos de Latinoamérica a seguir consolidando la Patria grande».
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