"No hay que oponerse al mercado"
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Rafael Bielsa
• Porque el Estado no debe ser considerado un oponente del mercado. Yo creo que articular Estado y mercado deben ser los desafíos más grandes que hoy tiene la política. Pero ojo, con una firme convicción: el Estado debe ser la garantía del equilibrio de los distintos actores sociales, porque es mentira que todos somos iguales. Todos somos iguales a la hora de votar, claro, pero no somos iguales. El Estado tiene que actuar como el gran equilibrador y reparador de las desigualdades que naturalmente se dan y que el mercado jamás podrá resolver.
Es más, muchas veces, la no intervención del Estado, la desregulación total y absoluta, la libre entrada de productos, como se hizo durante tantísimos años en la Argentina, provocan tal descalabro en una sociedad, donde el Estado finalmente, en lugar de ocuparse de los grandes temas, de la educación, de la salud, termina siendo un distribuidor de alimentos para los que no tienen trabajo.
Yo no quiero más un Estado distribuidor de alimentos para los que no tienen trabajo, quiero un Estado que se ocupe de la educación, quiero un Estado que se ocupe de la salud. Pero para eso necesitamos que quienes se tienen que ocupar de producir y de generar trabajo también lo hagan.
Entonces, ustedes, generadores y productores de riqueza, nosotros, representantes de los argentinos, de ustedes también, pero fundamentalmente de los que menos pueden valerse, de los que no han tenido la suerte, por allí, de tener estudio, profesión, tenemos la obligación, entonces, de que ese Estado sea el que repara, el que equilibra. Y no significa negar la existencia de intereses, otra cosa que los argentinos tenemos que acostumbrarnos a discutir seriamente sin maniqueísmos de malos y buenos. Hay intereses, en la economía hay intereses, en el mundo hay intereses, hay que saberlos discutir.
• Lo que hay que tener claro es qué intereses representa cada uno y cuál es la representación que cada uno tiene en una sociedad democrática en la cual hemos decidido organizarnos y vivir de esta manera: alguien que presenta un proyecto y un modelo de sociedad lo somete a elecciones, gana o pierde y luego gobierna.
Eso no significa tampoco que el Estado desconozca reglas elementales de la economía y creo que si de algo ha dado muestras este gobierno, es saber de qué se trata gestionar el Estado. No es de ahora; quien hoy gobierna la República Argentina antes gobernó una lejana provincia del Sur e hizo del superávit y del ahorro para momentos de crisis, el ahorro «contracíclico», como él lo llamaba, un credo, pero por una cuestión elemental. Sus padres y sus abuelos inmigrantes le habían enseñado desde muy chico que nadie puede gastar más de lo que tiene. Algo tan simple y tan sencillo como eso. No hace falta leer el Consenso de Washington ni ninguna doctrina económica rara para advertir cuestiones que son muy elementales.




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