10 de noviembre 2005 - 00:00

Nueva purga policial en Buenos Aires: son ya mil

León Arslanian expulsó ayer a 46 efectivos de la Policía Bonaerense, con lo que trepó a 935 la cantidad de uniformados declarados «prescindibles» desde que reasumió la cartera de Seguridad, el 13 de abril de 2004. Sumando exonerados, la cifra trepa a cerca de 1.200.

Pero la depuración de ayer tuvo su propia lógica. Anteriormente, Arslanian barrió, en varias tandas, con policías como parte de una estrategia global de «limpiar» la fuerza de «malos elementos». Es, se sabe, la marca registrada del ministro de Solá que antes escoltó a Eduardo Duhalde.

Como muestra de aquella actitud sirve un dato: entre el 15 de mayo y el 27 de julio del año pasado, Arslanian desplazó a 662 uniformados. Fue, sin duda, una señal de fuerza.

Pero los 46 efectivos de los cuales se prescindió ayer, en cambio, son producto de investigaciones que se vienen desarrollando en la Policía desde el año 2003, época en que Juan Pablo Cafiero -ahora ministro de Desarrollo Social- ordenó pesquisar a las planas mayores de la Bonaerense.

A la época de Cafiero se remontan las investigaciones patrimoniales de los jefes policiales, muchos de los cuales fueron pasados a disponibilidad cuando, interrogados por Asuntos Internos, no pudieron probar cómo habían incrementado sus patrimonios.

De aquella tanda, el caso emblemático es el del ex jefe de la fuerza, Alberto Sobrado, a quien le encontraron una cuenta en un banco del exterior y que está siendo sometido a una causa judicial.

En cambio, los 46 efectivos echados ayer son de menor rango. Así y todo, ayer, según la información difundida por la cartera de Seguridad provincial, todos aparecerían
«involucrados» en casos de corrupción y abusos por lo que fueron desplazados de la fuerza de seguridad por orden expresa del ministro. Claro que entre las versiones de que Arslanian podría dejar la cartera de Seguridad para mudarse a un despacho nacional -lo postulan para Defensa y para Justicia-, en la Policía, con saña, interpretaban ayer que se trataba de una purga «de despedida» antes de dejar el cargo. La ola, en este caso, alcanzó a tres capitanes, ocho tenientes primeros, cuatro tenientes, seis subtenientes, diecisiete sargentos y ocho oficiales. Sus expulsiones son el resultado de investigaciones administrativas iniciadas entre 2003 y este año.

Según el Ministerio de Seguridad bonaerense, uno de los policías declarados prescindibles ya había sido sancionado por el Tribunal de Etica de la cartera, y tiene una condena a 12 años de prisión por el delito de «homicidio
simple».

En tanto, otros dos se encuentran imputados en causas por privación ilegítima de la libertad, ya que habían detenido bajo una falsa acusación a un vigilador privado, mientras otro está involucrado en una investigación por abuso deshonesto de su hijastra de cuatro años.

Además, según la cartera de seguridad, dos policías están involucrados en una investigación por apremios ilegales ocurridos en la Comisaría 1ª de Quilmes, que derivaron en un principio de motín e incendio en el que murieron cuatro adolescentes que se encontraban alojados en esas celdas.

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