El gobierno -que parece ver amenazas en cada sombra- mostraba preocupación anoche ante versiones que lo alarmaron respecto de la homilía que hoy pronunciará el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. Se tranquilizó cuando de las oficinas de la curia metropolitana, por indicación del propio Bergoglio, se le hizo llegar un esbozo de ese mensaje que ayudó a calmar el miedo de la Casa Rosada frente a las corporaciones.
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El cardenal y primado de la Argentina presidirá hoy, a partir de las 11, el tradicional tedéum en la Catedral metropolitana, al que asistirán las máximas autoridades nacionales encabezadas por Néstor Kirchner, que en esta oportunidad estará acompañado por el ex presidente Eduardo Duhalde. Anoche estaba invitado Raúl Alfonsín, quien no habría confirmado su asistencia.
Ese mensaje tendrá un profundo sentido evangélico y pastoral. Recordará una reunión de Jesucristo en la sinagoga de Nazareth, cuando los asistentes le hicieron notar que nadie es profeta en su tierra, recordándole su humilde origen con ánimo degradatorio. De allí partirá Bergoglio para enhebrar su mensaje, apuntando hacia el futuro, hacia los más humildes, los desposeídos, incluso en la alusión a la primera manifestación de libertad.
La homilía de Bergoglio contendrá una crítica a quienes centran sus acciones sobre bases ideológicas, deformantes, sin aludir a nadie en particular. Incluso relacionándolo con el incomprensible destino de un país rico como la Argentina, visto así desde el resto del mundo.
• Homenaje
Habrá una fuerte crítica a los contenidos en general de los medios de comunicación masivos, en particular la televisión. Los chismes, la difamación, «la mediocridad» que se expande, que le impiden al hombre cumplir con su destino trascendente, dirá el purpurado. Señalará que el hombre ha terminado con su alma empachada de ese exceso de desinformación. Bergoglio apelará a la historia y al 25 de Mayo de 1810, para que los argentinos de hoy tomen ejemplo de aquellos hombres como paradigmas.
Tras el ingreso de Kirchner a la Catedral se rendirá un homenaje al general José de San Martín en el mausoleo que guarda sus restos, y luego se realizará la procesión de reingreso al templo del arzobispo y sus acompañantes.
Después de la lectura de los Evangelios, el cardenal Bergoglio pronunciará la homilía y luego se cantará el himno de alabanza llamado «Te Deum». Después, representantes de distintos sectores sociales presentarán su oración de los fieles en nombre del pueblo argentino.
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