Los obispos de Humahuaca, Pedro Olmedo, y de Bariloche, Fernando Maletti, reivindicaron la puesta en marcha de los planes Jefas y Jefes de Hogar durante la crisis política y social de 2002 por considerar que tuvieron «un buen espíritu», aunque señalaron que ahora hay que incentivar «la cultura del trabajo».
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Olmedo resaltó que el programa del Ejecutivo, que en la actualidad alcanza a 1,6 millón de desocupados, «cayó en manos de gente de la dirigencia política acostumbrada a manosear en beneficio propio,en el clientelismo». «En muchas comunidades sirvió, pero en otras generó muchísima dependencia», precisó el obispo al hacer referencia a la actitud de muchos beneficiarios en los que el plan «no generó un incentivo para trabajar».
Por su parte, el obispo de Bariloche señalótambién en declaraciones a radio «Mitre», que «es hora de incentivar la cultura del trabajo» y, si bien coincidió con su par jujeño en que fue necesario aplicar los planes durante 2002, dijo que «ahora sale a la vista que la cosa viene que se va embarrandola cancha». En ese sentido, Maletti sostuvo que la Iglesia considera que «en este momento no estamos ayudando a la cultura del trabajo y que es el paso que hay que dar», y reiteró que es «oportuno cambiar el ángulo en el tema».
Al respecto reveló que los obispos patagónicos presentaron en noviembre pasado un proyecto de ley para que se establezca «un salario familiar para todos los chicos menores de 12 años, independiente de que sus padres o tutores tengan trabajo».
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