El tema de los sobresueldos alcanzó la jerarquía religiosa, sin haber encontrado eco entre los obispos, salvo las afirmaciones de monseñor Rafael Rey que dijo haber recibido un ofrecimiento de 3,6 millones de dólares por año. Uno de ellos, Rómulo García, emérito (jubilado) ex obispo de Mar del Plata y de Bahía Blanca, afirmó que nunca le entregaron un sobre adicional. Similar respuesta se obtuvo del arzobispo de Rosario y titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Eduardo Mirás, quien precisó los términos al sostener que nunca recibió sobresueldos, aunque «muchas veces se puede confundir con un sobresueldo algún subsidio que un obispo ha pedido para algo». Agregó que «yo mismo he pedido subsidios alguna vez para alguna obra necesaria que tenga que ver con la Pastoral y los he conseguido, pero esto no es ningún sobresueldo. Pedí un subsidio y me lo dieron», explicó el prelado en declaraciones hechas en Rosario.
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Dijo Mirás que «además, inmediatamente después de gastado el dinero, hubo que dar cuenta, con recibos y con todo, qué se hizo con el dinero», al ser consultado acerca de declaraciones que sobre el tema efectuó monseñor Carmelo Giaquinta, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. «Las palabras de Giaquinta estuvieron referidas a la primera noticia que salió -dijo-, cuando aquella denuncia de que había funcionarios de gobiernos anteriores, que habían cobrado sobresueldos sin que nadie se hubiera enterado». Agregó de inmediato: «Ahora yo no sé si hay leyes secretas que lo permitían o no lo permitían; tampoco soy un técnico en estas cosas».
Sostuvo además: «¿Por qué me lo pregunta? Cuando yo pedí, mandé una carta. Me contestaron y me dijeron: le vamos a enviar tal cantidad, me la enviaron, se gastó para lo que se pidió y se mandaron los comprobantes». Y continúo diciendo: «Pedir subsidios es una práctica que siempre se ha hecho para obras; hay que acabar una escuela, hay que arreglar un dispensario, todo lo que tenga, sobre todo, una finalidad social».
El tema de los sobresueldos cobró repercusión también con declaraciones del obispo de Zárate-Campana, monseñor Rafael Rey, un politizado prelado mientras presidió Cáritas, algo que le significó algunas críticas en el seno del Episcopado, y que determinó que ese organismo se convirtiera en un ente tripartito en lugar de ser conducido en forma unipersonal como fue hasta concluir Rey su período no renovado. Confirmó que, a fines de la década del '90, el gobierno de Carlos Menem le ofreció dinero con la condición de que no fuera utilizado en un «proyecto social público». En rigor tuvo que admitir que no hubo ningún pedido expreso, pero él se permitió « sospechar» que esa propuesta estaba destinada a que acallara sus críticas. Recordó el ex titular de Cáritas que rechazó la suma, que en ese momento ascendía a $ 300 mil (o dólares) mensuales, al notar que «no era transparente» -dijo-, la oferta formulada por el entonces ministro del Interior, Carlos Corach, uno de los hombres fuertes de la administración menemista.
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