15 de julio 2004 - 00:00

Ocultan la salida de tropas a Haití por miedo a Quebracho

El buque Bahía San Blas fue cargado en las últimas horas con los pertrechos que usarían las tropas argentinas que parten mañana rumbo a Haití. Por temor a grupos como Quebracho, la salida será sin actos públicos.
El buque Bahía San Blas fue cargado en las últimas horas con los pertrechos que usarían las tropas argentinas que parten mañana rumbo a Haití. Por temor a grupos como Quebracho, la salida será sin actos públicos.
La ceremonia de zarpada mañana del buque de transporte San Blas con rumbo a Haití parece afectada por el síndrome de Malvinas, que sumió en el anonimato el regreso de las tropas al continente en 1982. El temor del gobierno a desmanes, bombas de estruendo y escraches varios de un grupo de revoltosos de Quebracho ha podido más que el deseo de ver coronada en una ceremonia de relieve la decisión del presidente Néstor Kirchner de enviar Cascos Azules a Haití, quizá el único jalón importante de este gobierno con la comunidad internacional en la resolución de un grave problema de la región.

El Presidente, en un gesto conciliador en la cena de camaradería de las FF.AA., había destacado la participación de los militares en la fuerza de paz de la ONU para Haití. Tanto cuidado que ni siquiera participará el canciller Rafael Bielsa, quien puso un embajador a planificar la misión junto al titular del Estado Mayor Conjunto. No se sabe si es que no recibió la invitación o declinó sumarse al festejo castrense por el mismo recelo de que su imagen -se juega una ficha en el tablero electoral de la Ciudad de Buenos Aires-sea sacudida por un escándalo opositor del grupúsculo Quebracho.

Tampoco estimuló al canciller la sana competencia de observar el avance de los trasandinos en el mismo escenario: el embajador de Chile en Buenos Aires, Juan Gabriel Valdés, fue designado por Kofi Annan como representante especial de la ONU para Haití. El antecedente de la precaución de Pampuro y su colega de la Cancillería fue una batucada con derribo de barreras de contención y caída de agentes de la Policía Federal provocada por Quebracho en el frente del edificio Libertador, sede del Ministerio de Defensa y del Comando del Ejército Argentino, hace ya 15 días. Por eso, otro ministro, Gustavo Béliz, Justicia y Seguridad, entró de lleno a pedido de Pampuro en la diagramación de la custodia de la nave de la Armada. Fue despachada para la carga en la Dársena E del puerto metropolitano,alejada de la vista del público, y la Prefectura Naval estableció un cerco como si se tratase de material bélico secreto.

El acto simbólico de la zarpada se iniciará mañana a las 10.30 -el buque sale recién el sábado a la misma hora-; José Pampuro, el secretario Jaime Garreta y los cuatro jefes militares despedirán la nave de la Armada. Lleva pertrechos, 12 vehículos blindados, 110 vehículos de transporte de personal entre camiones pesados y Hummers, una planta potabilizadora de agua, combustible para todos los vehículos y agua que cubrirá las necesidades del contingente conjunto por 60 días.

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