14 de febrero 2008 - 00:00

Oportunismo del medio pelo

Todavía no despierta Cristina de Kirchner: jamás imaginó que por recibir a un mandatario africano iba a tener semejante complicación. Era de manual cierta reacción contra este megamillonario (Teodoro Obiang Nguema Mbasogo) que a sangre y fuego mantiene el poder hace 30 años en Guinea Ecuatorial. Pero, nunca se supuso en la Casa Rosada que la visita alcanzaría tanto escándalo. Igual, ya comprometida, anoche le ofreció cena de gala a su negro visitante y, por la tarde, al recibirlo, le reclamó -algo había que decir- por la vuelta de procedimientos democráticos a su país. Es de confiar que la distracción o el desconocimiento motivaron este encuentro oficial. Pensar en otra causa (negocios petroleros, por ejemplo) quizás afecte la tradición del matrimonio, nacida hace 4 años y medio, por la vigilia de los derechos humanos. Si impuso algún reparo oral la Presidente en la recepción, el repudio al mandatario africano en el Senado fue afrentoso: la oposición (que encontró una vía para alcanzar figuración) se retiró en bloque ofendida y al sorprendido huésped le retiraron la pompa del Congreso, la guardia de honor, los cadetes, ni lo recibieron en el recinto. Demostración de que, aún ayer, los legisladores se informan por los diarios hasta de las noticias más elementales: desconocían a Mbasogo hasta de nombre, antes de recibirlo y, por supuesto, lo siguen desconociendo al rechazarlo. Sólo aprovecharon la oportunidad. Como los ausentes defensores de derechos humanos, tipo Remo Carlotto, Miguel Bonasso o Diana Conti -por no hablar de Hebe de Bonafini que, por cualquier cuestión menor, ocupa hasta la Catedral-, quienes se tomaron asueto de voz y voto, se ocultaron con la vulgaridad de aquellos que sólo defienden una causa dentro de la General Paz.

Cristina de Kirchner y Al Jolson.
Cristina de Kirchner y Al Jolson.
Cristina de Kirchner se ofreció ayer para «apadrinar» una salida democrática para los próximos dos años en Guinea Ecuatorial; además de cooperación económica, energética y cultural a ese país africano. La oferta le fue hecha a Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, el presidente de ese estado que ayer visitó

Buenos Aires. Se trata de la segunda vez que la Presidente recibe a un colega desde que asumió (antes vino el español José Luis Rodríguez Zapatero).

La polémica que generó este viaje hizo que ayer Cristina de Kirchner buscase recibir al invitado con un reclamo de que se respeten los derechos humanos en Guinea Ecuatorial y también una salida democrática en ese país. Nunca antes se le había ocurrido a la Presidente -ni cuando era legisladoraocuparse de ese drama africano.

Cristina de Kirchner dijo: «No puedo dejar de expresarle, señor presidente, nuestra honda preocupación por la situación que ha sido denunciada en Naciones Unidas en cuanto a los derechos humanos en su país» y que «sé que habrá elecciones en Guinea Ecuatorial en el año en curso y el año que viene presidenciales». « Quisiera tomarme el atrevimiento de sugerirle considere la posibilidad de permitir para el desarrollo de los actos eleccionarios la presencia de veedores de nuestro país en cuanto a los procesos democráticos». No hizo mención a las acusaciones de torturas y desapariciones en ese país.

  • Intereses comerciales

  • El viaje de Mbasogo obedece fundamentalmente a intereses comerciales y por eso el relieve que le quiso dar el gobierno. En general, Africa es uno de los mercados no tradicionales donde la Argentina pudo aumentar sus exportaciones en los últimos años, vendiendo más de u$s 1.000 millones en 2007, cuando hasta 2002 ese destino era inexistente para el país. Además, y debido al grado de desarrollo de ese continente, es uno de los destinos donde la Argentina puede colocar sin mayores problemas productos industriales. Guinea Ecuatorial, por cuestiones culturales (es el único país africano donde se habla español), podría convertirse en una puerta de entrada para la región atlántica africana que conforman Chad, República Centroafricana, Camerún y Congo-Brazzaville.

    Además, se trata de uno de los tres estados petroleros más importantes de Africa, después de Nigeria y Angola. En Guinea hay tres empresas petroleras con presencia importante: Exxon, Chevron y Repsol YPF. Esta última compañía quiere utilizar además instalaciones locales para procesar barriles de petróleo provenientes del país africano, y también aumentar sus inversiones. De hecho, el primer jefe de gobierno que recibió personalmente a Mbasogo oficialmente fue hace un año el español José Luis Rodríguez Zapatero, cuando cerró los acuerdos para que Repsol desembarcara en Guinea, donde las dos norteamericanas ya operaban. En el mismo mercado, el viernes Luiz Inácio Lula da Silva firmará en Brasilia un acuerdo para que Petrobras sea la cuarta petrolera con autorización para explotar ese producto en el territorio del país africano.

    Obviamente, desde las costas argentinas, se prepara otro tipo de negocio en este terreno con Guinea Ecuatorial, más cercano a la tradición kirchnerista. La intención es asociar al país vía ENARSA, con algún capitalista cercano al negocio petrolero local, para (quizá en conjunto con Petrobras) avanzar en proyectos con plataformas «off shore» en el mar argentino. Más adelante, se intentará que alguno de estos socios pueda avanzar en territorio de Guinea.

    Ayer, la filial argentina de Amnistía Internacional manifestó su «preocupación» por lo que denunció como la violación de «los derechos económicos y sociales» más elementales en ese país, así como la falta de respeto a la libertad de expresión, según dijo el propio director ejecutivo de la entidad, Rafael Barca, quien subrayó que en ese país africano «muchas personas son encarceladas arbitrariamente».

    Barca dijo que Amnistía Internacional en su informe anual de 2007 pudo constatar que en diversas tierras de Guinea Ecuatorial hay personas sometidas a «trabajos forzosos» y advirtió que en esa nación existe una «preocupante situación de pobreza» a causa de que no se cumplen con «los derechos económicos y sociales» más elementales.

    Obiang Nguema Mbasogo accedió al gobierno de Guinea Ecuatorial mediante un golpe de Estado y es acusado por Amnistía Internacional por violación de derechos humanos.

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