7 de noviembre 2011 - 21:58

Ordenan la detención de 15 represores por delitos de lesa humanidad

El juez federal Daniel Rafecas ordenó la detención de 15 represores acusados de secuestros y tormentos durante la última dictadura militar en el centro clandestino de detención conocido como "Puente 12" o "Protobanco".

Fuentes judiciales informaron que la orden fue dictada en el marco de la "megacausa" del Primer Cuerpo del Ejército, y en ella concretamente se investigan los secuestros y torturas de unas 120 víctimas -de las cuales una treintena están desaparecidas- en el centro clandestino ubicado en Camino de Cintura y Richieri, y que funcionó entre 1974 y 1977.

Rafecas dispuso la detención de los ex comisarios de la Policía Bonaerense José Madrid y Guillermo Ornstein, y los suboficiales José Sánchez, Ángel Salerno y Carlos Tarantino, todos detenidos en el marco de otras causas por violaciones a los derechos humanos.

Entre otros hechos, a los acusados se los responsabilizó por llevar a cabo un operativo ilegal en una casa del barrio de Palermo el 5 de noviembre de 1975, en el que fuera asesinada María Teresa Barvich, y secuestrados Noemí Moreno (embarazada de siete meses), Norberto Rey, los hermanos Washington y Juan Carlos Mogorodoy, Blanca Becher y Griselda Lazarte.

Rafecas también ordenó la detención de Eduardo Ruffo y Raúl Guglielminetti, ambos detenidos en el marco de otra causa, de Hugo Idelbrando Pascarelli, Federico Minicucci y Faustino Svencionis, y del ya detenido Miguel Etchecolatz, todos acusados de ser "autores mediatos" de esos delitos de lesa humanidad.

El centro clandestino "Puente 12" comenzó a funcionar en 1975 y allí estuvieron varias personas cautivas hasta febrero de 1977, a quienes -tal cual acreditó el juez en su investigación- "se sometió a condiciones infrahumanas equiparables a torturas, tales como la sujeción e inmovilización, la prohibición del habla, el tabicamiento, la privación de agua y alimento".

Sobre las víctimas había una "prohibición de ir al baño, la exposición en desnudez, la amenaza constante con ser torturado físicamente, interrogatorios y en casi todos los casos, la aplicación de picana eléctrica, submarino, o golpes; mecanismos que se encaminaban a obtener la despersonalización de las víctimas".

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