Islamabad (AFP, EFE) - Los Estados Unidos alistaron más tropas de elite para enviar al territorio afgano y hacer frente a una resistencia de los talibanes que, a todas luces, es mayor que la esperada. Mientras, los gigantescos B52 continuaban anoche bombardeando la capital afgana y otras ciudades norteñas, culminando un día en el que los talibanes aseguraron haber frustrado un rescate de un líder opositor y derribado un avión norteamericano.
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El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, indicó que los nuevos contingentes de tropas procurarán mejorar la precisión de los ataques contra la milicia talibán y consideró que, hasta ahora, la ofensiva tuvo «progresos mensurables».
En tanto, los talibanes habrían cercado al opositor Hamid Karzai en la ciudad de Deharwad, cercana a Kandahar. Cuatro helicópteros estadounidenses aterrizaron en la zona para tratar de rescatar a Karzai, pero no lo lograron, según informó el embajador talibán, Abdul Salam Zaif. En otra operación similar, también frustrada, tropas especiales habían intentado rescatar a principios de semana al líder pashtún y ex combatiente contra la ocupación soviética Abdul Haq, quien fue apresado por los talibanes y luego fusilado, por lo que la situación de Karzai sería dramática.
En el norte del país, los talibanes aseguraron haber alcanzado un avión estadounidense que se estrelló en el distrito de Char Bolak, en la norteña provincia de Balj, fronteriza con Uzbekistán, lo que fue terminantemente desmentido por el Pentágono. «Es falso», indicó un portavoz.
Por su parte, el ministro talibán de Educación, Amir Jan Muttaqi, dio cuenta de que el embalse de Kajakai y su central hidroeléctrica, en la provincia de Helmand, fueron alcanzados por siete oleadas de bombardeos estadounidenses.
El embalse se encuentra a 90 km al noroeste de Kandahar y, según Muttaqi, contiene 2.700 metros cúbicos de agua y produce 150.000 kilovatios por hora. «Los Estados Unidos quieren destruirlo todo en Afganistán. No hay instalaciones militares en Kajakai, ni siquiera en el distrito», declaró.
«Por ahora, el agua no comenzó a filtrarse, pero cualquier nuevo bombardeo destruiría la represa. Ello podría provocar inundaciones y poner en peligro la vida de miles de personas», añadió Muttaqi. En Washington, el Pentágono, por su parte, consideró «desafortunado» que las raciones alimenticias lanzadas a los afganos y las minimuniciones que contienen las bombas de fragmentación sean del mismo color amarillo. Cerca de 10% de ellas toca el suelo sin explotar, presentando, como las minas, un peligro para las poblaciones civiles. «Lanzamos volantes mostrando imágenes y explicando con el lenguaje adecuado por qué no se deben tocar unos y por qué se pueden tomar otros. Esperamos que eso ayude», indicó un general del Estado Mayor Conjunto.
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