24 de junio 2002 - 00:00

Ordenó Carrió que en 20 días le preparen un plan económico

Elisa Carrió citó a su economista de cabecera, Rubén Lo Vuolo, en su departamento de Santa Fe y Paraná, en el Barrio Norte de la Capital Federal, el sábado pasado para darle en privado dos instrucciones precisas: 1) en menos de 20 días tiene que estar preparado el contenido específico de lo que serán las bases del plan económico de la Alternativa para una República de Iguales (ARI) que serán hechas públicas en un seminario que se organizará para fines de julio y que, por ahora, tiene el nombre artístico de «reunión de reflexión nacional»; y 2) que esas ideas sean expuestas únicamente ante medios y economistas afines, evitando cualquier contacto con los que puedan refutar o al menos criticar cualquiera de las ideas que integrarán el plan de la diputada y candidata a presidenta.

En concreto, lo que Carrió y Lo Vuolo, con la participación especial como testigo de Mario Cafiero -un aficionado a la economía-, analizaron ese día durante toda la mañana y parte de la tarde en el domicilio de la líder del ARI, son seis puntos; a los cuales el candidato al Ministerio de Economía deberá ponerles contenido en 20 días.

1) Deuda externa.
Como primera advertencia, Carrió ordenó que se asegure que el ARI no romperá relaciones con el FMI, pero sí que se quiere mantener «una relación seria y de igual a igual». La tesis de Carrió es que el endeudamiento externo argentino es en su mayoría fruto de irregularidades varias y que debe ser reconsiderado en su totalidad, sobre todo en lo que se les tiene que pagar a los acreedores externos. Carrió insiste, además, en que el resto de la deuda pague en adelante una tasa de interés no mayor a la que se les cobran a los países en vías de desarrollo con riesgo-país de no más de 300 puntos, esto es, 5 por ciento anual como máximo.

2) Reforma impositiva.
El nombre técnico del capítulo se denomina Reestructuración del sistema impositivo argentino, lo que en la mente de los economistas de Carrió quiere decir un aumento en las escalas del Impuesto a las Ganancias, llevando 35% máximo actual a por lo menos 45%. Carrió sueña con que la Argentina pueda llegar a ser como Suecia, con un Estado capitalista distribuidor, y donde los impuestos tienen una presión sobre la vida del ciudadano de más de 50 por ciento.

•Tema prohibido

3) Sistema financiero. Hasta ahora, ni Carrió ni Lo Vuolo ni ninguno de los economistas que trabajan en el posible plan tienen alguna idea seria sobre cómo salir del «corralito»; lo reconocen hacia adentro, y por esto está prohibido que desde el ARI se mencione el tema públicamente en las diversas intervenciones mediáticas que estos dirigentes tienen todos los días. Sólo hablan de «políticas estatales que reordenen el sistema financiero». Carrió dio la orden de que cualquier salida hable de la «recomposición de la confianza» en el sistema, sin tener muy en claro qué quiere decir esa frase y si su figura puede crear ese clima.

4) Política monetaria.
En este capítulo, Lo Vuolo se mueve en dos temas: implementar fórmulas para controlar el dólar y la creación de una moneda común para el Mercosur. Quizás el primer capítulo sea el que personalmente el economista del ARI más trabajó en su actividad privada. Propone algún tipo de «cambio de referencia», al que accedan únicamente los exportadores que demuestren que «están enviado bienes o servicios, pero no fugando divisas», según explicó a este diario uno de los técnicos que acompañan a Lo Vuolo. El esquema cambiario incluye revisiones periódicas, continuar con las retenciones a las exportaciones, pero de manera flexible (aumentarlas o rebajarlas, según las circunstancias, a partir de 20% actual) y, eventualmente, prohibir la compra pública de la divisa norteamericana con la persecución del mercado negro. Aunque no se lo asuma, el esquema que tienen en monto los asesores de Carrió para este «cambio de referencia» refiere a una mezcla de flotación sucia con controles de cambios.

5) Empresas públicas.
Según dicen los que participan de las reuniones periódicas entre Carrió y los economistas del ARI, éste es el capítulo que más entusiasma a la diputada. La idea general es que no haya renegociaciones de tarifas, sino crear un gran ente público de control de empresas públicas que controle la prestación de los servicios. El ente vigilaría que se hayan realizado las inversiones prometidas en los pliegos, que no se aumenten las tarifas en ninguna circunstancia y que no se giren utilidades al exterior. Cualquier descarrilamiento en estas imposiciones automáticamente derivaría en la mente del ARI en la inmediata suspensión de la concesión del servicio. El ARI es particularmente celoso en una de las privatizaciones: la de YPF en manos de Repsol.

6) Políticas activas.
Carrió quiere que en el seminario haya referencia permanente a que, con su gobierno, «la Argentina volverá a crecer». La tarea de los hombres de Lo Vuolo es, en lo posible, hacer creer que esto puede ser cierto. La idea es avanzar en lemas del tipo de «regenerar la demanda» con «políticas públicas» que «no vendrán desde la acción privada». Sueñan con un «plan masivo de empleo» y de «ingreso ciudadano», aunque, por ahora, sin mayores contenidos más allá de las frases.

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