El conflicto entre la Iglesia y el gobierno volvió a hacerse público este fin de semana, a raíz de un nuevo enfrentamiento, esta vez entre el titular de la comisión de Pastoral Social del Episcopado y arzobispo de Resistencia (Chaco), monseñor Carmelo Giaquinta -que tuvo una visión crítica de la realidad social-; y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que trató al prelado de «inconsciente o irresponsable». Emuló el episodio que vivió el obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, por la despenalización del aborto, aunque con mayor repercusión hacia el interior del Episcopado, porque muchos sacerdotes fueron alumnos de Giaquinta en el seminario. Además trabajó junto al obispo Esteban Hesayne en Viedma antes de ir a Resistencia y era el «mimado» del cardenal Eduardo Pironio. Giaquinta es un estudioso de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, y este año deberá pedir su retiro al cumplir 75 años.
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El sábado, en Mar del Plata, Giaquintase lamentó de que la Argentina esté « dejando escapar» la oportunidad de rehacerse como Nación, tras la crisis de 2001, al inaugurar en esa ciudad turística la Semana Social. «Ojalá me equivoque, pero siento con dolor que estamos dejando escapar una ocasión histórica para rehacernos como Nación», dijo el prelado en el discurso de apertura, que se realizó bajo el lema «Una Argentina con trabajo tiene futuro». Parrilli le contestó a Giaquinta, subiendo la apuesta y afirmando que «sólo un inconsciente o un irresponsable» puede «olvidar que en la década del '90 se llevó adelante una política económica que contrajo la mayor deuda externa de la historia de nuestro país», dijo el funcionario.
Parrilli (que fue legislador por el oficialismo que gobernó en aquellos años) también dijo que «durante todos esos años, Giaquinta guardó silencio. Ahora descubrió que en la Argentina hay inequidad social. Parece que no sabe que descendió el índice de pobreza de 47,8 por ciento a 40,2 por ciento, que la indigencia cayó de 20,5 por ciento a 15 por ciento y hay una gradual recomposición del salario».
Para Parrilli, el arzobispo de Resistencia «no se enteró de que en los últimos dos años la economía creció cerca de 20 por ciento. Que se reglamentó el sistema más claro, público y transparente de selección de jueces para la Corte Suprema de la historia argentina. En definitiva, parece que no sabe que todos los cambios producidos marcan un camino diferente».
No obstante la polémica, la Comisión Episcopal de Pastoral Social señaló ayer que «las estadísticas dicen que disminuyó el desempleo durante el último año, y nos alegra. Pero el número de desempleados es aún alarmante», señaló en el mensaje que se leyó ayer al mediodía en Mar del Plata. La comisión señaló que la Iglesia debe estar presente «en el mundo del trabajo que, para muchos es el mundo de la falta de trabajo, el trabajo precario o en negro». El contenido final de las deliberaciones llegó recalentado por la polémica abierta con el gobierno. Giaquinta fue uno de los que leyeron el documento con las conclusiones de los participantes en las deliberaciones que se llevaron a cabo en el Hotel 13 de Julio, y que fue redactado por el sacerdote jesuita Ignacio Pérez Del Viso. También se ocuparon de la lectura del documento el obispo de Merlo y Moreno, monseñor Fernando Bargalló, y el secretario ejecutivo de la Comisión, monseñor Jorge Lagazio. «Tenemos que imaginar el proyecto de país que queremos. Deseamos recuperar la credibilidad de la Argentina para que vengan inversiones y aumenten los empleos», indicaron.
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