4 de julio 2007 - 00:00

Otra venganza kirchnerista

La derrota de Agustín Rossi ante Rafael Bielsa en la interna santafesina por la gobernación reavivó viejos celos y disputas que enfrentan a kirchneristas de la provincia de Buenos Aires con otro bando del interior del país.

Es sabido que los kirchneristas de paladar negro, como Carlos Kunkel, Carlos «Cuto» Moreno y Mariano West, siempre celaron a Rossi desde que el santafesino fue designado sin mucha consulta o justificación jefe de la bancada kirchnerista en la Cámara de Diputados (venía de ser concejal en Rosario).

  • Sucesor

  • Pero ahora que el legislador sufrió un traspié en su pelea con Bielsa por ser candidato a la gobernación de su provincia, el ala bonaerense de la Cámara baja volvió a la carga a través de Moreno, quien en su condición de vicepresidente del bloque «K» olió sangre y ya planea suceder a Rossi en la conducción de la bancada oficialista.

    Rossi debutó en 2005 en la Cámara de Diputados y fue designado sorpresivamente por Néstor Kirchner como jefe del bloque. La decisión presidencial, enmarcada en su aparente voluntad de renovación política y legislativa, desairó a varios caciques que apuntaban a ese cargo, entre ellos Moreno, Kunkel, West y hasta el neokirchnerista José María Díaz Bancalari, quienes siempre operaron y cuestionaron el accionar de Rossi.

    Ahora, según reveló un diputado del Frente para la Victoria, ante el triunfo de Bielsa y la proximidad de renovación de los cargos parlamentarios en diciembre, los bonaerenses kirchneristas ya comenzaron a tantear con qué apoyo cuentan para desbancar a Rossi, quien cuenta con el apoyo de una treintena de diputados del interior del país.

    Entre esos diputados que sostienen a Rossi aparecen el santafesino Jorge Giorgetti, el chubutense Eduardo De Bernardi, el santacruceño Dante Canevarolo, el formoseño Juan Carlos Díaz Roig, la cordobesa Amelia López de los Milagros y el santiagueño José Figueroa.

  • Llamados

    Aunque en la superficie de la campaña electoral todo el kirchnerismo aplaude obediente, o calla temeroso, cada vez que el Presidente toma alguna decisión, por lo bajo todos disputan espacios de poder. Más este año, donde se renovarán bancas en ambas Cámaras.

    Rossi ya recibió varios llamados telefónicos de diputados del interior en su celular asegurándole apoyo frente a los embates del kirchnersimo bonaerense, pero lo cierto es que nadie sabe hasta dónde podrá resistir el legislador santafesino. La poca actividad legislativa que registra el Congreso por el año electoral ayuda a diluir las conspiraciones kirchneristas del sector que busca desplazarlo de la conducción del bloque de 116 diputados que responden a la Casa Rosada.

    En la jefatura de Gabinete, Alberto Fernández es el centro de todos los reclamos kirchneristas. Pero la supuesta «oxigenación» que busca imprimirle el Presidente a su gestión con la candidatura de Cristina no parece favorecer por ahora los pedidos de Moreno y Díaz Bancalari.
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