¿Pactan el gobierno y Macri atrasar elección porteña?

Política

El póquer entre Roberto Lavagna y Mauricio Macri, duelo que disfruta -y usufructúa- Néstor Kirchner, engendra infinidad de hipótesis. Una de alto impacto supuró de la carpa macrista: supone «pactar» con el kirchnerismo para unir la elección porteña con la nacional.

El movimiento, uno de los múltiples que estudia el ingeniero, consiste en aliarse en la Legislatura porteña con el FpV y Recrear para, mediante una enmienda, desactivar la clausura que impide que la elección local sea en simultáneo con la presidencial.

El libreto de esa jugada de pizarrón se completa con la decisión de Macri de competir como presidente y, en términos futbolísticos, agitar el libro de pases en Capital: promover al «bulldog» Ricardo López Murphy como candidato a jefe de Gobierno porteño.

Hasta ahora anotado para encabezar una grilla legislativa -porteña o bonaerense-, Murphy es la segunda figura con nivel de conocimiento e intención de voto, detrás de Macri, que tiene peso relativo en el PRO. No ocurre, por caso, con Horacio Rodríguez Larreta.

¿Cuál es el negocio de Macri? Cubrir los dos frentes, porque apostaría a la presidencial pero sin descuidar la Capital, ya que con elección simultánea podría conseguir el «arrastre» que su boleta nacional -coronada por su nombre- le permitiría en la Ciudad.

¿Cuál el del gobierno? Parecido: poder colgar a Daniel Filmus, su candidato en el distrito, de la papeleta que encabezará un Kirchner, Néstor o Cristina, con lo que -se presume-mejoraría notablemente la performance electoral del ministro de Educación.

¿Quiénes pierden? En principio, especulan, Jorge Telerman. Pero también, y ésa es en definitiva la intención de Macri, castigaría a Lavagna, que tiene como hoja de ruta la especulación de que, por descarte, quedará como «el» candidato a presidente de la oposición.

A simple vista, la maniobra parece descabellada. Pero debe entenderse en un contexto: en estos días, Macri aparece arrinconado por Lavagna, que no sólo desecha dialogarenvió de vuelta a dos mensajeros-sino que impone tiempos para que claudique.

Este diario lo contó el viernes: el ex ministro le mandó a decir, por intermedio de un peronista que trajina tanto la cercanía de Lavagna como la de Macri, que le concedía 20 días para que el presidente de Boca anuncie que no disputará la presidencial.

«Que baje a Capital y después hablamos», fue el buscapié que le devolvió el economista. Como posdata le agregó un dato que ya consignó Ambito Financiero: si en ese plazo Macri no despeja el terreno nacional, lanzará a Javier González Fraga como candidato porteño del lavagnismo.

  • Estrategia

    Ante esa amenaza de Lavagna, Macri dejó circular la estrategia que le acercó un grupo de macristas para sondear la posibilidad de, sumando los votos de PRO, Recrear y el FpV -quizá también el ARI, que también podría mejorar la intención de voto e incrementar las chances de lograr bancas- unificar la elección porteña con la presidencial, pautada para el 28 de octubre.

    Técnicamente, lo lograría mediante la votación de una enmienda constitucional. Pero toda medicina tiene contraindicaciones.

    Cualquier acercamiento entre legisladores de PRO y FpV daría argumentos a Carrió y Lavagna para denunciar un pacto entre ambos dirigentes. Más allá de definiciones, eso sería lo que habría si se juntanpara mudar la votación en la Ciudad.

    ¿Eso fue lo que un allegado a Macri quiso charlar, y en teoría no pudo, con Alberto Fernández?

    En el oficialismo se asegura que desecharon ese supuesto acercamiento.

    ¿Y si, en realidad, lo que busca Macri con esa jugada es forzarlo a Telerman a cerrar un acuerdo silencioso con PRO? Todas las preguntas se entremezclan en la nebulosa en la que se mueve, a tientas, el presidente de Boca, que atrasa día a día la fecha de anunciar su decisión.

    «Cuando termine el verano, a fines de marzo», dijo ayer para estirar la incertidumbre.
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