20 de septiembre 2006 - 00:00

Pampuro, ¿el plan B de Solá si no consigue la reelección?

Felipe Solá, José Pampuro y Néstor Kirchner, durante un acto de gestión en la Casa Rosada. Pampuro asoma, ahora, como la síntesis entre ambos.
Felipe Solá, José Pampuro y Néstor Kirchner, durante un acto de gestión en la Casa Rosada. Pampuro asoma, ahora, como la síntesis entre ambos.
Si se da, se da. Si no, espero que apoyen al que venga.

-¿Y quién puede ser?

- El senador Pampuro. Tiene todos los méritos para ser gobernador. Pero hay muchos compañeros que pueden ser. Temprano, Felipe Solá recibió de Nueva York las noticias dulces que esperaba hacía días: el respaldo, implícito, de Néstor Kirchner a su pretensión de ser, otra vez, candidato a gobernador si la Justicia le desmaleza el camino para disputar un tercer mandato.

Pero en ese paraíso, Solá irrumpió ayer con un dato explosivo: deslizó, casi sin sutilezas, sus preferencias por José «Pepe» Pampuro como su sucesor si, eventualmente, el rigor de la letra constitucional bloquea que en 2007 pueda competir, una vez más, por la gobernación.

La confesión la hizo al ingresar, pasadas las 19, al club Atenas de La Plata donde un clan piquetero, el Movimiento Libres del Sur, de Jorge Ceballos, presentó su franquicia bonaerense con inocultables guiños a favor de la rereeleción de Solá.

Lo que a simple vista puede resultar extraño deja de serlo al hurgar movimientos recientes. En la más estricta reserva, al menos cuatro operadores del felipismo se reunieron privadamente con Pampuro en los últimos días.

A saber: el ministro de Gobierno Florencio Randazzo, el vicejefe de Gabinete Emilio Pérsico, y los jefes de senadores y diputados del FpV, Osvaldo Goicochea y Fernando-«Chino» Navarro.

Todos, con grises, empujan la reelección. Todos, se presume, actuaron como enviados de Solá.   

  • «Canje»

    Con todos, al margen de las formas cadenciosas de unos o la sequedad de otros, y del engaño propio de todo diálogo, «el canje» -o la negociación, para no herir a los sensiblesfueidéntico: respaldar a Solá, pero, de no haber nuevo mandato, el candidato sería Pampuro.

    Eso fue, en definitiva, lo que ayer transmitió el gobernador antes de subirse a la tribuna piquetera. Si su plan reeleccionista no encuentra el atajo para gambetear el artículo 123, el felipismo se encolumnaríadetrás de la postulacióndel senador de Lanús.

    ¿Qué había dicho antes Pampuro?: que le «gustaría ser» candidato a gobernador en caso que la Justicia no habilite a Solá para competir. Ayer, el senador se postuló por radio, luego de zigzaguear entre ser y no ser, como un Hamlet del conurbano profundo.

  • Bendecidos

    Pampuro asoma, en este tramo de la película kirchnerista, como uno de los bendecidos de la Casa Rosada para desembarcar en Buenos Aires. Al punto que, con aliento oficial, hasta se habló de una fórmula compartida con el radical de Mar del Plata Daniel Katz.

    Ayer, luego de confesar que ser gobernador sería ponerle «el moño» a su carrera política,el senador pidió cautela sobre los tiempos políticos, y para cumplir citó a Aníbal Fernández, a quien incluso le regaló algún elogio mezquino. Hasta ahí la mirada lineal. Pero hay más.

  • Eufórico, Solá confirmó ayer lo que este diario anticipó hace 15 días: que en noviembre espera tener resuelto el entuerto legal sobre si puede o no ser candidato. Desde EE.UU., Kirchner hizo público el ultimátum de que ese aspecto debe estar allanado antes de fin de año. Pero el felipismo se abrazó de otro dato: la creencia de que Kirchner apoyará a Solá si éste logra el OK para ser candidato. La duda, entonces, cambia de rubro: ¿aceptará Kirchner, sin mover un dedo a favor o en contra, que la Justicia le maneje la lista de candidatos del principal distrito del país?

  • Ayer, junto a Carlos Kunkel -que primero levantó la postulación de Solá y luego la derrumbó-, el gobernador se subió a la tribuna de Libres del Sur, de Ceballos y Tumini, y como señal de respaldo llevó a todo su gabinete, además de una ristra larga y ancha de legisladores del FpV. Pidió además renovación, bala que tiene marcha: jefes del PJ del conurbano.

  • Pero no es cariño lo que une a Solá y Pampuro (que dos fines de semana atrás se fotografiaron sonrientes en Luján): antes que nada, al felipismo le aterra la posibilidad de que el próximo gobernador sea Aníbal Fernández. Los incomoda, en un plano inferior, que llegue Sergio Massa. Y no les simpatiza, por otras razones, la opción Alberto Balestrini. El «descarte» conduce a Pampuro, que, además, tiene otra atracción: carece de estructura territorial, por lo que tendrá que «alquilar tropa» y, además, aparece distanciado del PJ de los intendentes y José María Díaz Bancalari, más cercanos a Aníbal F.

  • Pero entre conspiradores subyace, siempre, otra lectura: la vieja amistad entre Solá y Balestrini -tan antigua como fluctuante-sugiere que el preferido del gobernador es el hombre de La Matanza y que, para la Casa Rosada, que el gobernador bendiga a Pampuro es una «mancha venenosa». Con ese enfoque, más allá de los gestos que los felipistas le regalaron a Pampuro, no faltó quien entrevió en el guiño de Solá al senador los aprestos típicos de una emboscada.
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