26 de abril 2007 - 00:00

Para la historia: manitas limpias con caso Skanska

Néstor Kirchner debutó ayer en el caso Skanska, en el cual la Justicia investiga corrupción en obras públicas del Estado, pero que el gobierno insiste se limita a las empresas contratistas que se habrían coimeado entre sí. Habló por primera vez del affaire que puede salpicar según los denunciantes y el fiscal a funcionarios del gobierno. Kirchner levantó los brazos y dijo: "Estamos con las manos así", sin explicar qué mensaje quería trasmitir, seguro que intentó que fuera de inocencia. Negó que hubiera funcionarios implicados.

Para la historia: manitas limpias con caso Skanska
Sin sonido, la imagen hubiese sido una invitación al equívoco: Néstor Kirchner, desde el atril de la Casa Rosada, con los brazos en alto y/o mostrando las palmas pálidas a las cámaras de TV. «Nosotros somos gente que tenemos las manos así...», dijo mientras hacía el gesto.

Ese cuadro ilustró la primera declaración pública de Kirchner sobre el tema más espinoso para el gobierno: la causa Skanska que, según la denuncia del único detenido, Adrián Félix López, involucraría a funcionarios nacionales con el supuesto cobro de millonarias coimas.

«Es un caso de corrupción entre privados. El gobierno no tiene nada que ver», dijo el Presidente ante de largar la frase que luego acompañó con el gesto que, según como se mire, puede interpretar como alzar los brazos a modo de entrega o mostrar las «manos limpias».

Por primera vez, desde que a fines del año pasado -cuando la gerencia de Skanska reconoció que usó facturas truchas para justificar gastos que destinó al pago de sobornos-, el Presidente hizo referencia al tema.

«Yo no voy a hacer como hacían otros que decían: 'Hay que dejar que investigue la Justicia'. Acá no hay un solo elemento que diga que hay un funcionario del gobierno nacional que tenga algo que ver» con el escándalo Skanska, afirmó durante un acto en la Casa Rosada.

Así y todo, aclaró que «por los únicos que pongo las manos en el fuego es por el pueblo argentino» aunque sostuvo que no va a admitir «cualquier imputabilidad». Y dijo que no le «temblaría la mano» para expulsar a un funcionario que aparezca ligado a una irregularidad.

  • Desvinculación

    Un rato antes, el jefe de Gabinete, Alberto-Fernández, ante un elenco puramente oficialista en la Cámara de Diputados, desvinculó al gobierno del caso durante su informe al Parlamento (ver aparte). La oposición desgajó una ristra de críticas por el caso Skanska.

    Desde la Casa de Gobierno, Kirchner usó un acto de obras para la provincia de Jujuy para romper su silencio sobre ese capítulo hipersensible. Y, fiel a sus modos, además de despegar a los funcionarios se dedicóa golpear con rigor a los denunciantes. «Ese personaje que está preso» se refirió Kirchner a López, directivo del Infinity Group.

    Luego, con otra precisión, el Presidente embistió -sin nombrarlo-contra Fernando Chironi, jefe del bloque de diputado nacional de la UCR, que por la tarde definió el caso Skanska como una «desviación indebida de fondos» que involucra «al gobierno nacional».

    «Gobernador Saiz, haga estudiar a su diputado», se ensañó Kirchner contra Chironi. Miguel Saiz es mandatario de Río Negro, provincia de la que proviene el diputado, donde el kirchnerismo alienta una Concertación K con el sector UCR que ordena Saiz.

    Siguió con la metralla. Afirmó que Chironi, como legislador, votó leyes durante el gobierno de Fernando de la Rúa. «Ese mismo diputado participó en 2001, un sábado o un domingo, de la votación para darle los superpoderes a Cavallo», se puso a hacer memoria.

    Fue el pie para repetir el rap contra el gobierno aliancista de Fernando de la Rúa y advertir que, en octubre, «vamos a llenar las urnas de buena memoria».
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