"Para Macri el desarrollo pasa por el mercado y para Scioli por la producción"
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Andrés Asiain.
Andrés Asiain: En la Ciudad de Buenos Aires la lógica del desarrollo económico ha ido en contra del desarrollo humano, porque básicamente podemos decir que una de las políticas principales ha sido tratar de transformar la zona sur mediante una valorización inmobiliaria que implicó el traslado del edificio de la jefatura de la Ciudad y otras obras para estimular las inversiones inmobiliarias. Esto ha tenido éxito en términos si se quiere de una visión convencional de desarrollo económico porque ha generado un traslado importante de la inversión inmobiliaria y la construcción a la zona sur, pero ha sido hecho sin ninguna consideración del desarrollo humano porque esto ha derivado en la expulsión de los habitantes históricos de esa zona que alquilaban e incluso de los propietarios que han decidido vender para los proyectos inmobiliarios y han migrado de esa zona expulsados ya sea por la suba de los alquileres como por la conveniencia de la venta.
A.A: Esta situación, incluso con cuestiones trágicas como las ocurridas en conventillos de La Boca con la quema para expulsar a sus ocupantes, ha ido acompañada de una política de ayuda social del gobierno local muy limitada, al punto de que desde que asumió Macri se congeló la ayuda a la gente en situación de calle que iba perdiendo su vivienda por esta situación. Y a su vez se han puesto requisitos de imposible cumplimiento, como por ejemplo que tienen que ganar menos que un índice de pobreza del INDEC que no se publica. Ese es el nivel de dejadez que hay en cuanto a desarrollo humano.
A.A: Creo que sí ha habido ciertas políticas en materia de transporte, como las bicisendas, los carriles exclusivos, y creo que eso sí es una herramienta importante de transporte, más allá si estuvo bien hecho o no. También podemos ver desfinanciamiento en las áreas de vivienda, de educación pública, centros culturales, muestra que la visión de desarrollo económico excluye una participación activa del Estado y un resguardo a los sectores que el mercado excluye.
P: ¿En cuánto a la gestión de Scioli en la Provincia qué opinión tiene?
A.A: Uno puede señalar que la política ha sido más dicotómica. Por un lado se han hecho emprendimientos tipo countries y otros que han encarecido los terrenos donde históricamente se hacían los loteos populares, en los cordones más alejados de la ciudad, y ha provocado un problema de desplazamiento de los quinteros. Pero esto fue acompañado por políticas de coexistencia y de estímulo a planes municipales de vivienda e incluso a la construcción de viviendas por parte de cooperativas de trabajadores. Ha habido un fuerte estímulo en capacitación de sectores cooperativistas en los barrios más humildes, dándoles herramientas de formación y de gestión, pero más que nada de la mano de programas nacionales. Sí hubo una ley importante, que todavía no se ha terminado de aplicar, que ha sido la ley de hábitat, que incluye la idea de que un porcentaje de los grandes emprendimientos inmobiliarios vaya a sostener la construcción de viviendas populares; creo que ahí sí hubo una idea pero esto todavía no se implementó.
P: ¿Qué diferencia ve entre las dos gestiones en este punto?
A.A: En Provincia hubo una idea de relativa justicia social que la diferencio de la Ciudad de Buenos Aires, en términos impositivos, porque mientras Macri implementó aumentos en el ABL, que son relativamente regresivos porque gravan de la misma manera a un vecino de la zona sur que a un dueño de una propiedad de la zona norte, por el otro lado en la Provincia se hizo un aumento importante del revalúo rural que por lo menos recuperó todo lo que se había perdido en las gestiones anteriores a causa de la inflación y la no actualización del valor fiscal de esas propiedades. Creo que ahí sí puede haber un punto a favor de Scioli.
P: ¿Qué opinión tiene sobre las propuestas que vienen esbozando tanto Macri como su equipo económico?
A.A: En el lado de Macri está claro que hay una visión de que tanto el problema del desarrollo económico y humano se tiene que encargar el mercado. Su visión es que con confianza y optimismo va a venir un boom de inversiones, que por lo que uno sabe son de carácter financiero y que con eso vas liberando los mercados cambiarios y que se generarían un nivel de inversiones que a través del mercado formal solucionarías todo. Una visión tradicional del liberalismo que, primero, mi crítica es que en realidad la atracción de inversiones internacionales financieras no garantiza para nada que se transformen en inversiones productivas que generen a futuro un saldo de divisas que permitan su repago para evitar un endeudamiento insustentable y por el otro lado el desarrollo tecnológico en actividades no productivas no garantiza para nada el crecimiento del empleo formal que pueda absorber el elemento estructural de pobreza e incluso con un costo posible de destrucción del entramado de pequeñas y medianas empresas que bajo esa confección son ineficientes y puede derivar en un nivel de desempleo y de agudizamiento de los niveles de exclusión y marginación social. Desde mi punto de vista es totalmente errada esa visión, de que el libre mercado y la atracción de inversiones financieras van a solucionar tanto los temas de inversión económica como humana.
P: ¿Y respecto a Scioli?
A.A: Del lado de Scioli creo que estuvo claro que la agenda es la del desarrollo, atrayendo inversiones vinculadas a sectores productivos estratégicos, destinados a la cuestión del déficit industrial de divisas, a los hidrocarburos, y otros sectores que necesitan una planificación estatal de la orientación de las inversiones para que eso sea de desarrollo. Y esto en el área del desarrollo humano fue complementado, creo que con una visión acertada, porque hoy en día incluso el desarrollo económico tradicional en una visión productivista de inversiones y mejoras de la competitividad de la economía que permita un crecimiento más sustentable va de la mano de la pérdida de puestos de trabajo, porque el paradigma internacional ha dado un avance en la tecnología, que implica una mejora de la productividad con maquinaria, pero menos empleos. Eso fue complementado con un ministerio de la Economía popular basado en la filosofía del papa Francisco de "las tres T" (tierra, techo y trabajo) que apunta a que con una intervención activa del Estado se logre complementar el desarrollo de los sectores más competitivos a nivel internacional con otros que no son competitivos en términos productivistas, pero sí en términos de garantizar el desarrollo humano. Hablamos de toda una estrategia y toda una línea de políticas tendiente a garantizar que el tercio que aún permanecen en la informalidad y la marginalidad de los trabajadores logre plenos derechos con la participación activa del Estado.
P: ¿Cuáles creen que son los desafíos para la Argentina que viene?
A.A: Los desafíos van en tres órdenes: por un lado debemos sostener y profundizar algunas políticas en materia de dinamismo de mercado interno, como de resolver algunos problemas estructurales; donde más encaminado está es en el desarrollo de los hidrocarburos, con YPF con mayoría estatal, y la renovación en los sistemas de transporte, como el ferrocarril. Creo que eso hay que complementarlo con una agenda más planificada en materia de políticas en sectores como la automotriz y la electrónica, para reducir el déficit tan fuerte de divisas, aunque hay que reconocer que no es fácil por las condiciones de negociaciones que imponen los monstruos que manejan esos mercados a nivel internacional, pero hay que seguir apostando por ejemplo a Brasil. Y complementarlas con otras políticas como la cuestión de la vivienda que tiene que superar programas como el PROCREAR con ciertas regulaciones sobre los valores inmobiliarios para evitar sobre todo el sostenimiento de lotes ociosos o casas vacías por motivos especulativos dando cierto estímulo para que se pongan en venta o alquiler, para evitar que los programas terminan generando revalorizaciones especulativas de algunos terrenos que terminan siendo absorbidos los beneficios por algún grupo de propietarios especulativos.
P: ¿Cómo se hace esto?
A.A: Creo que hay que avanzar en un plan estratégico y articular las políticas para darle sustentabilidad. Hay que hacer una política de transformación en zonas de exclusión, como son las villas miseria en las ciudades, de la mano de esos programas para apuntar al factor hábitat urbano, como la construcción de viviendas, como el desarrollo productivo integral, y creo que ahí hay una intervención pública muy fuerte.
P: ¿Alcanza sólo con esto?
A.A: No, estas cuestiones hay que acompañarlas con políticas de regulaciones financieras y de creación de instrumentos de ahorro en moneda nacional, que tomen en cuenta la segmentación del mercado nacional y den herramientas a todos los sectores. Me refiero a crear instrumentos sencillos de ahorro en moneda nacional que permitan al trabajador o a la clase media observar sus ahorros sin miedo a devaluaciones, así como hay un bono dólar link para los grandes operadores. La idea es crear instrumentos sencillos de circulación para que el trabajador que ahorre para una vivienda no esté comprando dólares, para que el sector medio y profesional pueda ahorrar en moneda nacional, y cuando hablás de grupos empresarios hay que combinar una regulación que los niveles de remisión al exterior de utilidades sean negociados con determinado plan de inversión también productivas dentro del país. Todo esto en el marco de un sistema financiero que yo entiendo que tiene que aceptar la existencia de una inflación y hacer una política tanto cambiaria como financiera acorde, es decir, a divisar atrasos cambiarios que luego generen expectativas de bruscas devaluaciones. Hay que coordinar la política cambiaria con la política de tasas de interés propias de una economía inflacionaria, porque si no se generar situaciones de atraso cambiario, expectativas inflacionarias, y compras masivas de dólares que hacen daño al sistema económico.




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