11 de febrero 2005 - 00:00

Para que gane el No hace falta 70,9%

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Se sabe que los padrones electorales en la Argentina están inflados, lo que quita seriedad a cualquier votación. Pero la situación de la Ciudad de Buenos Aires superaría cualquier límite. No es casual que Artemio López -uno de los encuestadores más cercanos a la actividad política de Néstor Kirchner-haya emitido un informe sobre la imposibilidad matemática de revocar el mandato de Aníbal Ibarra mediante el referendo revocatorio. Pero, a pesar de esa cercanía contractual, obliga, como se titula el trabajo, a pensar seriamente en ese proceso.

El trabajo, hecho en base a números del último Censo Nacional de Población y Vivienda, aporta datos preocupantes para esta elección u otras futuras, que obligarían a elaborar con urgencia un nuevo padrón a riesgo de caer en más fraudes electorales. Demuestra, por ejemplo, que para revocar el mandato a Ibarra -tal como está el actual padrón y tomando una participación similar a la de la segunda vuelta electoral entre Mauricio Macri e Ibarra-se deberían reunir casi 1,3 millón de votos a favor de esa opción, un imposible si se cuenta que equivalen a 70,9% del padrón, cuando 100% de los participantes -por uno u otro candidato, votos nulos, en blanco o impugnadosen la última elección sumó algo más de 1,8 millón.

• Precariedad

Nada de esto es nuevo, y estuvo en el cálculo de Ibarra y su gabinete mucho antes de decidir la convocatoria al imposible referendo. Pero lo que no se tuvo en cuenta es el efecto de develar la decisión el grado de precariedad con que estamos votando los porteños.

Por ejemplo se explica que desde 1947 hasta 2001 la población de la Ciudad se mantuvo en unos 3 millones de habitantes. La curiosidad es que el censo de ese año muestra una baja importante en la cantidad de porteños, equivalente a 8%, por la migración de los sectores más acomodados a countries y barrios privados.

La población quedó entonces en 2.776.138, muy lejos del número que automáticamente dice cada porteño cuando se le pregunta la cantidad de habitantes de la Ciudad: 3,5 millones. Y es que esa mención popular tiene su sentido, porque es la proporción que se debería mantener tomando en cuenta la cantidad de votantes que se registran en la Ciudad.

• Ocultamiento

Es increíble que todos los gobiernos recientes hayan podido ocultar un número escalofriante -si de fraude en padrones se trata-: en la Capital Federal hay una población, como se dijo, de 2,77 millones, mientras que están habilitados para votar 2,6 millones. Eso hace que sólo 6,5% de la población no esté habilitada para concurrir a las urnas.

Eso es imposible aquí, en las provincias, en China o Brasil. La población de Buenos Aires tiene la mayor cantidad de ancianos en todo el país, algo lógico por ostentar el mejor nivel de vida. El cálculo indica que 24% de la población de la Ciudad -medida por censo, no en padronesestá integrada por menores de 18 años, que obviamente no pueden votar. Sólo en ese punto salta una monstruosa diferencia de 17,5% de votantes que no están en la Capital, pero no se sabe tampoco si están vivos o no.

Si esa comparación no es suficiente, se puede apelar a otras mas interesantes aún. Hoy está habilitado para votar en la Capital 93,5% de sus habitantes, la misma proporción pero en 1973 era de 69,5%, que es mucho más lógico y se asemeja a una población como la de toda la República Argentina, donde puede votar 67,2% del total.
O el caso de Uruguay --también con población « envejecida» como describen los sociólogosdonde vota 75,9% del total de habitantes, y ni hablar de Brasil, que con sus problemas sociales tiene 62,7% de su población en condiciones de ir a las urnas.

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