Parodia de la anarquía de 1820
¿La anarquía de 2008? Como en febrero de 1820, en plena «anarquía del año 20», ayer un grupo de jinetes del interior quiso atar sus fletes en la Plaza del Congreso como aquellos caudillos entrerrianos lo hicieron en la Pirámide de la Plaza de Mayo. Esta vez, se lo impidieron los policías. La queja de ayer, como en el siglo XIX, fue con denuncias al gobierno de ser unitario y en nombre de consignas federales.
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Entre mates, bizcochos, boinas de variados colores, bosta y algunos ponchos rojos, los campesinos, entre los que había una mujer y dos niños, cantaron el himno nacional y hasta recitaron la letra de «Zamba de mi esperanza» mientras gestionaban con el jefe del operativo policial, Guillermo Sodini, la ida al Parlamento.
«Les ofrecimos dejar los caballos ahí mismo (Entre Ríos y Garay) y acompañarlos hasta el Congreso, pero no aceptaron. Tendrían que saber que el transporte de tracción a sangre está prohibidoen la Ciudad», explicó ante este diario el comisario Sodini. Sin embargo, los ruralistas se quejaron de «que cuando se ve a un cartonero a caballo por las calles, no se hace nada».
Los ruralistas habían planteado primero la posibilidad de ir hasta el Congreso, escoltados por agentes policiales, aunque la negación del comisario fue rotunda.
«Somos tipos que tienen entre 30 y 50 hectáreas y 90% de los que estamos acá no tiene nada que ver con la soja. A nosotros nos salva la carne y la lechería», sostuvo ante este diario el productor de Udaondo Hernán Merchán, mientras los manifestantes dejaban pasar una ambulancia.
No todos fueron apoyos para el campo. Hacia el final de la protesta, una señora salteña que pasaba por la manifestación comenzó a increpar a los jinetes.
«¿Por qué vienen a joder a mi barrio? ¿De qué se quejan si están todos con sus 4x4, y a los que verdaderamente trabajan la tierra los tienen en negro?», criticó la provinciana entre lágrimas.
A pesar de que los jinetes llamaron a no contestarle, se pudo escuchar recriminaciones contra la vecina anticampo.
«¡Vaya a darle de comer a su hijo en Devoto!», disparó un acompañante de los jinetes.
Durante la retirada de los productores acompañados por los policías, se escucharon aplausos, aunque también fueron destinados irónicamente a las autoridades policiales tras el «gran» operativo montado para contrarrestar el reclamo de un puñado de personas.



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