Párrafos salientes
Del libro de Felipe Pigna "Los mitos de la historia argentina", principales conceptos de la obra
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«En la segunda mitad del siglo XVIII el dominio inglés de los mares parecía indiscutible como en un chiste de gallegos la española Armada Invencible hacía rato que había sido vencida.»
Luego están las acotaciones «progresistas», en definitiva un marxismo con edulcorantes, que Pigna se siente obligado a exponer para actualizar su carnet ideologizado. Esto -felizmente casi siempre expuesto en los inicios de párrafo- hace a este libro «Los mitos...» apto para lectores maduros, no necesariamente en edad sino en mentalidad, capaz de usar buenos libros. Si tiene esos filtros la lectura es agradable. Veamos la cuota de conceptos típicos de Marx incluidos aunque el autor lo ha leído poco o nada, lo cual es típico de los «progresistas».
Hace unos días, mientras daba una charla sobre San Martín en un colegio primario estatal de una zona marginal de la provincia de Buenos Aires, un chiquito de 8 años, Nahuel, preguntó: «¿Ya no nacen más héroes, no?». La pregunta casi retórica de Nahuel me hizo pensar en qué había pasado con el heroísmo, con los héroes, qué le habían hecho los años horribles del neoliberalismo salvaje a la memoria de San Martín y de todos los héroes famosos y anónimos de nuestra historia. Por aquellos tristes años, no había lugar para ejemplos de entrega, de abnegación, de dar la vida por la patria, de planes continentales de liberación. Durante los años de entrega del patrimonio nacional, de estímulo incesante del egoísmo extremo, del new age, la autoayuda y éxito como premio y el hambre como castigo a la «incapacidad», San Martín y su ejemplo resultaban molestos, incómodos, denunciantes de la inmundicia reinante.
Tuvo que venir la debacle inevitable, la muerte anunciad de la convertibilidad, que había convertido a una sociedad en una ecuación económica tan estúpida y vacía como el «uno a uno», tuvo que venirse abajo todo aquel presente de evidente fantasía para que el pasado cobrara renovado interés y los paradigmas, los ejemplos, los héroes salieran a pelear nuevamente contra tantos antihéroes -en el peor de los sentidos- que habían pasado de ser «la esperanza de todo un pueblo» a miserables prófugos de los escarches populares. (No del libro sino prólogo a nota sobre San Martín) en «Noticias».
Ahora sí del libro: «Como venimos diciendo, es una notable curiosidad que civilizaciones que han basado su poder y riqueza en la imposición de la propiedad privada no la respetaran cuando se trataba de salvajes.»
«La clave del desarrollo de los Estados Unidos, Canadá y Australia no estuvo en la colonización inglesa -que fue en los tres países brutal, cruel y genocida- sino en el desarrollo en cada uno de esos países de burguesías, explotadoras y egoístas, como corresponde.»
«Entre nosotros, la incapacidad, la falta de voluntad y patriotismo de los sectores más poderosos llevaron a que nuestro país quedara condenado a producir materias primas y comprar productos manufacturados muchas veces con nuestra propia materia prima.» (Hoy lo mismo pretende Brasil donde está el socialismo de Lula.)
«Para el interior, el comercio libre significó frecuentemente la ruina de sus economías regionales arrasadas por los productos importados más baratos y de mejor calidad.»
«La modernización de las artesanías provinciales las hubiera podido transformar en verdaderas industrias como ocurría en esa época en Estados Unidos y ninguno de los terratenientes porteños y su estado nacional se mostraba interesado en dar ese paso que podría haber transformado a nuestro país en una potencia.»
«Los ricos de la Argentina, enriquecidos a costa del país y del trabajo de su gente se enorgullecen diciendo que Belgrano murió pobre. Es una gran virtud en la escala de valores de los que viven de la Bolsa.»
«La invasión de Santa Fe, como señala José Busaniche, implicaba que la oligarquía brillante y gloriosa de Buenos Aires habría resuelto fijar el límite este del nuevo estado en el río Paraná preservando la provincia de Santa Fe con su puerto y aduana.» (Sobre la sublevación de José Artigas en el año 1815.) Pero en su obsesión contra los capitalistas de la época ¿acaso Felipe Pigna quería que la Argentina perdiera toda la Mesopotamia?
Revalora el libro de Pigna que tiene errores conceptuales como cualquier libro que se precie como «de Historia».
Omite tratar el escrito de Mariano Moreno la representación de los hacendados que es su obra máxima. Queda mutilado el prócer porque Pigna se enamora de él porque cuando estudiaba visitaba trabajadores en las minas de Potosí. Pero Moreno fue el adalid de la libre empresa, de la apertura económica aunque se omita su principal escrito. «La difusión de la religión católica en América y los beneficios materiales que prometía la empresa llegaron a ser vistos como una compensación económica y espiritual por las pérdidas que había sufrido la Iglesia en el Viejo Mundo a causa de la reforma protestante.» (Lutero inicia el protestantismo entre 1610 y 1616, en cambio América ya había sido descubierta y entregada a la colonización de la Iglesia Católica a partir del descubrimiento, en 1492, por lo cual no pudo ser «compensación».)
Por último quedan los buenos conceptos incluidos por Felipe Pigna, que valorizan esta obra suya y que hacen lamentar más los tres rubros anteriores en cifras.
«La palabra burguesía proviene de burgos, es decir, las zonas externas a los castillos que fueron quedando libres del control de los señores feudales. Originariamente los burgueses se dedicaban al comercio y a las artesanías y a ello se debió la consolidación del sistema de producción capitalista que tenía como base la circulación monetaria y el trabajo asalariado.» (Buen concepto porque elimina la creencia de que el capitalista evolucionó del taller del artesano cuando no fue así y se dio que los artesanos se opusieran inicialmente a la producción en fábricas.)
«Al iniciarse las campañas de independencia muchos esclavos fueron incorporados a las filas patriotas. Muchas familias de las llamadas 'patricias' prefirieron enviar a pelear a los esclavos de la casa antes que a sus hijos, y así fue que en la mayoría de los ejércitos de la revolución se destacaban los soldados negros. Esta es una de las razones de la casi desaparición de los negros de Buenos Aires.» (Concepto apolítico realmente interesante.)
«Juan José Castelli habría hecho una arenga en ese estilo (como enviado por la Junta de Mayo al Norte) y la habría finalizado con esta interrogación: Aquél es el gobierno de los déspotas. Este es el gobierno del pueblo. Decidme vosotros qué queréis. Y la indiada habría respondido: Aguardiente señor.» (Buen hallazgo de Pigna sobre un libro de Hugo Wast que podría estar redactada por Maquiavelo.)
Sobre Manuel Belgrano: «Desconfiaba de la riqueza fácil que prometía la ganadería porque daba trabajo a muy poca gente, no desarrollaba la inventiva, desalentaba el crecimiento de la población y concentraba la riqueza en pocas manos. Su obsesión era el fomento de la agricultura y la industria». (Duro concepto de Pigna sin usar ideología.).




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