Peirano, la esperanza blanca de "pingüinos" poco visibles
-
Milei se reúne con Peter Thiel, fundador de PayPal y Palantir
-
La IGJ habilitó una consulta pública para reformar normas y avanzar en criterios de desregulación
Miguel Peirano, con Julio De Vido, Nilda Garré y Jorge Taiana, el jueves pasado en el lanzamiento
de Cristina Fernández. Al economista lo impulsan como «cara pública» del armado
pingüino.
Participó, por caso, de dos aventuras políticas gestadas (con dispar suerte) por esos sectores: la Concertación K en Catamarca, que tejió Mercado, y la embestida contra el ARI en Tierra del Fuego -fue el único funcionario que habló antes del ballottage- que digitó Ulloa.
Los dos principales referentes del hiperkirchnerismo santacruceño, De Vido y Zannini, aparecen con destinos difusos, según la percepción que circula en la Casa Rosada.
Al ministro de Planificación se lo considera fuera del gabinete futuro de un eventual gobierno de Cristina Fernández. A Zannini, aunque se lo ubica como un actor clave en el esquema de la actual primera dama, se le concede un rol de menor exposición política.
Corresponde hacer un poco de memoria: Zannini inventó con Ulloa el grupo Compromiso K (CK) para constituirse en una línea -el secretario pretendía que de «pensamiento y opinión», lejos de las miserias de listas y candidatos- dentro del oficialismo.
De a poco, por más de un motivo, Zannini fue abandonando ese plan. Acaso siga el mismo derrotero que Oscar Parrilli, que en sus inicios aspiró a ser un operador político y con el tiempo se conformó con «trabajar» de secretario general, sin pretensiones de armador.
De perfil bajo, por no decir oculto, los «pingüinos» que animan CK y la Fundación Primero Argentina, ven a Peirano como un referente propio que ahora ocupa un ministerio. Entonces, el rol que alguna vez tuvo Zannini le sería delegado al ministro de Economía.
Sobrevuela, además, una maniobra que nadie pronuncia: sin -en teoría- De Vido en el gobierno, al menos no como ministro, y con Zannini en otro rol, el ala del kirchnerismo con origen en Santa Cruz, pero ramificaciones en todo el país, necesita un «exponente».
Pero, sobre todo, alguien que pueda -o al menos trate- de compensar el poder que todo indica tendrá Alberto Fernández en una supuesta gestión de Cristina Fernández. ¿Tiene rango e interés Peirano para ponerse al frente de esa patriada de los pingüinos?
Alguien que lo conoce bien contaba, anoche, que «no se meterá en la interna» ni se prestará a «ninguna discusión entre sectores» del gobierno. Y citaba: «Aunque tiene buen diálogo con De Vido, nunca chocó con Alberto. Y trata de articular entre los dos».
Peirano puede, afirman, apoyarse sobre su condición de funcionario con diálogo directo con Kirchner, lo que, en teoría, le serviría para sobrevolar las pestes internistas.
Alcanza por ahora: pero si, como piensa, pretende seguir con Cristina, ese acceso a Kirchner quizá no sea suficiente.




Dejá tu comentario