24 de marzo 2004 - 00:00

Peligroso: vidrios rotos

Néstor Kirchner incorporó a su estilo la costumbre de romper el protocolo y, escapando de sus custodios, lanzarse a saludar a quienes lo van a ver a los actos. En dos ocasiones sufrió heridas por esa actitud, en ambos casos por colisiones con cámaras fotográficas. Durante un acto en José C. Paz, al norte de conurbano, se produjo un hecho más grave: arrastrado por la marea que quería tocarlo, luego de terminar su discurso, el Presidente terminó arrinconado contra las puertas de vidrio del colegio que había visitado. Tanta fue la presión de la gente que, en un momento, estalló uno de los vidrios, provocando heridas a una persona en el rostro, cuando Kirchner estaba apenas a dos metros del incidente, a pesar de lo cual resultó ileso.

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