En el acto que encabezó en la sede del Comité Nacional, el candidato presidencial de UDESO mostró un discurso más férreo hacia el Gobierno, pero también hacia el resto de la oposición.
El plenario federal de la UCR fue una caja de resonancia para críticas, y en especial autocríticas, luego del magro resultado obtenido por el centenario partido en las primarias del 14 de agosto. El pase de factura de sectores que cuestionaron la estrategia electoral tuvo su respuesta en el discurso del candidato presidencial, Ricardo Alfonsín, que estrenó un perfil mucho más elevado y combativo que según confiaron fuentes partidarias a ámbito.com es el tono que utilizará hasta las generales de octubre.
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El hijo del expresidente mostró un tono más enérgico en la sede del Comité Nacional, algo que hasta el momento no mostraba en sus reiteradas apariciones donde apostaba más al mensaje del consenso y el diálogo con el resto de los espacios opositores. Incluso se animó a afirmar que UDESO (el frente que conformó con Francisco de Narváez y que reivindicó fuertemente) "es lo mejor que le puede pasar a la República, no sólo por el oficialismo si no también ante todas las otras fuerzas".
El nuevo perfil no es casual. Algunos de los reclamos que se generaron internamente, además del acuerdo con De Narváez, fue el discurso poco crítico hacia el Gobierno. Alfonsín, hoy, corrigió. Los principales dardos del candidato apuntaron a que pese al importante crecimiento económico del país en los últimos años de gestión kirchnerista aún hay cuestiones -entre las que destacó la educación, el transporte, la industrialización, y la inseguridad, entre otras- en las que el Ejecutivo está en deuda. Además dijo que "los que gobiernan hoy son los mismo que lo hacen desde los 90".
Alfonsín se lanzó a cuestionar el modelo económico y advirtió que el país podría entrar en una crisis si cayeran los precios de las commodities. "Algo está mal y se van a pagar las consecuencias si no hacemos algo. Algo huele mal en la economía", sentenció acompañado de varios referentes del radicalismo nacional, entre ellos el presidente del partido Ernesto Sanz, y de su compañero de fórmula, Javier González Fraga.
Pero también, Alfonsín tomó distancia de sus rivales no kirchnerista. "Hay quienes no quieren que seamos la principal fuerza opositora", se quejó. Y señaló luego que "parece que es mejor estar tercero o cuarto", en alusión a los sectores, incluso dentro del propio radicalismo, que pretender desligarse de él en las generales y acompañar la candidatura de Hermes Binner (FAP).
Antes del acto, los representantes nacionales de la UCR discutieron el resultado electoral en un clima caldeado. Hubo quejas a la estrategia de campaña para las primarias y por la estrepitosa derrota. Un documento del cobismo porteño, titulado "Debemos empezar a hacer las cosas bien", que circuló por el Comité lo refleja: criticaba la intención de convertir los comicios de octubre en legislativos ante la virtual debacle en las urnas frente a Cristina de Kirchner. Un miembro del alfonsinismo calificó de "terrorista" el texto. Sin embargo. en diálogo con ámbito.com, el titular de la UCR bonaerense, Miguel Bazze, negó diferencias con el sector que responde al vicepresidente Julio Cobos.
Otro gesto del cambio de perfil fue el de orientar parte del discurso hacia la juventud, una de las principales usinas de votos para el kirchnerismo, y en ese marco lanzó guiños hacia sectores tradicionales enemistados con la estrategia alfonsinista.
En la más de una hora que duró el acto, también hubo tiempo para la reflexión. Alfonsín reconoció que hubo "errores" que deberán corregirse de cara a octubre y dijo que está "dispuesto a pagar los costos y las responsabilidades". "Los resultados de las primarias no nos dejan conformes", agregó. Habló también de una crisis que atraviesa el partido que, más allá de los "signos de recuperación", aún persisten.
Además, el candidato consideró que "es difícil, pero no imposible" vencer en octubre. "El principal objetivo es ganar las elecciones", señaló. Sin embargo, volvió a esgrimir la necesidad de "equilibrar" las fuerzas anti K con el oficialismo en el Congreso y que en caso de perder, la apuesta consistirá en "ser la primera fuerza de la oposición".
Por último, insistió con que parte del triunfo por más de 50 puntos de Cristina de Kirchner en las primarias se debió a que "la crisis generó temores en la gente", que en ese clima prefiere no cambiar el rumbo. "Todavía está muy fresco el 2001", sentenció.
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