5 de marzo 2004 - 00:00

Peronistas de Kirchner ya quieren más cargos

Los duhaldistas no son los únicos que protestan en el Congreso por el reparto de cargos en Diputados. El denominado «grupo Talcahuano» se quejó a José María Díaz Bancalari porque no le habilitaron sillas en comisiones clave, a pesar de que sacaron carné en el peronismo de Santa Cruz antes de la campaña presidencial.

Ahora, mientras sigue sin resolverse el nombre de quién comandará Relaciones Exteriores -la Casa de Gobierno vetó a Carlos Ruckauf y los bonaerenses resisten al transversal Miguel Bonasso-, los fanáticos de Néstor Kirchner imaginan que pueden recibir una tardía compensación. Después de todo, se sienten en el cuadro de honor del oficialismo y pertenecen a la bancada justicialista, condiciones indispensables para el jefe de Estado y para los hombres de Buenos Aires que repelen a Bonasso por la condición de extrapartidario.

Los Talcahuano, que deben su nombre a la calle donde tiene su bufete de abogado el porteño Gerardo Conte Grand, apenas mantuvieron la vice del bloque, en manos del primo de Carlos Reutemann, Julio Gutiérrez, y la conducción de Juicio Político, donde renovó el eficiente tucumano Ricardo Falú. A pesar de su alineamiento estricto con Kirchner, el sector no logró colar otro legislador en la jerarquía y solamente conservó los títulos conquistados en 2003.

El mayor perjudicado por esta discriminación, a criterio de Falú y compañía, fue Conte Grand. La vacante en Relaciones Exteriores, que se resolvería la semana que viene, habilitaría una chance, precisamente, para quien, no obstante la fidelidad al primer mandatario y el carácter de fundador-inquilino del « grupo Talcahuano», se sintió « ninguneado» por la jefatura del bloque.

• Expectativa

A Conte Grand quisieron confortarlo con la vice 1ª de una comisión que él ni siquiera había pedido, Seguridad Interior. No aceptó asumir. Tenía expectativas de quedarse con Asuntos Constitucionales, pero el salteño Juan Manuel Urtubey consiguió retenerla, gracias a la extrema confianza que le dispensa Díaz Bancalari. En algún momento, el nombre del porteño circuló como alternativa frente a la embestida de Eduardo Duhalde por nominar a Ruckauf en Relaciones Exteriores. Pareció una maniobra distractiva, más que una especie con asidero.

Tras la defenestración de Ruckauf -quien no goza, exactamente, de la simpatía presidencial, quedó instalada la preferencia de Olivos por Bonasso. Pero la animadversión del PJ por el cronista devenido en parlamentario resucitó las posibilidades de Conte Grand, quien, por supuesto, requeriría el «guiño» del patagónico antes de aceptar cualquier ofrecimiento concreto.

Es cierto que, con esta candidatura -de hacerse realidad-, quedaría recompuesta la situación de los Talcahuano, aun cuando ellos mismos reconocen que han quedado resignados a una expresión minoritaria, después de la finalización de funciones en la Cámara baja del mendocino
Arturo Lafalla, Ricardo «Lolo» Gómez, el cordobés Eduardo Di Cola ( retribuido con la intervención del Correo, premio que no contabilizan en el haber) y el santacruceño Dante Canevarolo.

En la actualidad, son 6 los animadores de este núcleo, ya que los seguidores de
Kirchner que juraron en diciembre optaron por armar una parcela doméstica propia, donde comulga más de una veintena de delegados de distritos tan dispares como Río Negro, Misiones o Mendoza.

Eduardo Arnold
, por caso, que arribó por Santa Cruz siguió los consejos del jefe de Estado y se acopló a esta Corriente, más numerosa y menos «principista» que la línea de Falú y Conte Grand. Arnold se convirtió en vicepresidente 1° de Diputados, por pedido expreso de Kirchner, y quedó como segundo del duhaldista Eduardo Camaño. Los Talcahuano, relegados, quedaron marginados del reparto de sillas. Y no pudieron hacer valer sus diplomas.

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