10 de marzo 2004 - 00:00

Piden al Senado no tratar el acuerdo; temen críticas

El peronismo del Senado intentó ayer imponer un cerrojo a la oposición para evitar que hoy hubiera menciones y polémica sobre el pago al FMI, durante la sesión. El radicalismo y los provinciales que asistieron a la reunión de Labor Parlamentaria, en la cual Miguel Angel Pichetto adelantó las condiciones del plenario, entendieron que, más allá de que el oficialismo exteriorice satisfacción por el desenlace, no quiere que se ventilen críticas desde la vereda de enfrente, algo inevitable. Y, por lo tanto, innegociable.

«Estamos muy contentos»,
se limitó a sentenciar el titular del PJ senatorial a puertas cerradas. Cristina Fernández de Kirchner, en nombre de todos, ya se había ocupado de declarar que «se cumplió con lo que se ha firmado». Sin embargo, será inevitable que haya mandobles desde izquierda y derecha, lo cual desencadenará la discusión.

• Coincidencia

Tuvo lógica la advertencia de Pichetto, ya que -tras la confirmación del acuerdo con el Fondo-representantes de la UCR y del Interbloque Federal salieron a cargar contra Néstor Kirchner. Por caso, el senador Rodolfo Terragno y el diputado Alberto Natale (PDP) coincidieron en que «se montó un show», en alusión a que el 1 de marzo el Presidente afirmó que éste no era «el gobierno del default» y, en las 72 previas al anuncio, dejó trascender que podían no pagarse los u$s 3.100 millones al FMI. «¿Alguien dudaba que la Argentina iba a pagar?», se preguntó retóricamente Terragno. «A esta altura -continuó-, todos deberíamos saber que el presidente Kirchner grita: 'Agarrame que lo mato', pero al final no pasa nada. Es un show. Al final, siempre las cosas terminan bien para el Fondo. Es lo mismo que ocurrió en setiembre. Parecía que íbamos a romper, estuvimos 48 horas en default, y al final el gobierno pagó 2.800 millones con reservas, y se obligó a tener un superávit primario de 3%: el mayor compromiso que la Argentina haya asumido jamás con el Fondo, desde que ingresó al organismo en 1956», concluyó Terragno, quien no se privará de desafiar la veda que procuró amañar, sin éxito, el PJ para el recinto.

En Labor, donde los principales caciques de la Cámara alta negocian el temario de las sesiones, el radicalismo no avanzó en reclamossobre la invitación de Pichetto a guardar silencio (incluso a sus propios compañeros de ruta, como el catamarqueño Ramón Saadi, que presentó una iniciativa de respaldo al Ejecutivo y, a la noche, consiguió apoyo de la mayoría). Aunque se sabía que no era una directiva a acatar.

De paso, aprovechó para quejarse por la falta de apego del gobierno a la Constitución. «¿Cómo puede ser que, desde que asumió Kirchner, Alberto Fernández sólo dio un informe como jefe de Gabinete en el Senado?», reflexionó Mario Losada. El responsable de la bancada UCR trasladó la inquietud al peronismo, y Pichetto, una vez más, se comprometió a parlamentar con Alberto Fernández.

También se pidió por la presencia de Roberto Lavagna. «Sería bueno que viniera a explicarnos el acuerdo», insistió Losada.

Hubo un compromiso del oficialismo para convocar al ministro de Economía, aunque con la salvedad de que se lo recibirá en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, mas no en el plenario del cuerpo.

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