El Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) busca liderar a los manifestantes piqueteros, una modalidad de activismo que les permite a estos sectores, con poca gente, generar conflictos al cortar rutas y avenidas. En la página editorial de «La Verdad Obrera», el PTS hace la defensa de la creación de una coordinadora nacional de los piqueteros y quejosos, al mismo tiempo critica ácidamente al resto de la izquierda por no apoyarlos, lo mismo que al estatal Víctor De Gennaro (ATE) y la docente Marta Maffei (CTERA).
La Alianza surgió para desviar los cortes de ruta y los piquetes contra Menem. Pero mientras el gobierno de la Alianza ha envejecido aceleradamente en un año, los piquetes volvieron y ahora son un método de lucha que los trabajadores, y en especial los desocupados, han impuesto como los nuevos protagonistas de la política nacional. Como esto ya es una nueva realidad, ahora la verdadera preocupación del gobierno es impedir la posibilidad que los piqueteros se coordinen y se organicen nacionalmente. De ahí que Storani salió a denunciar una supuesta reunión nacional de «piqueteros que coordinaron un plan de cortes de ruta y plan-tearon acciones concertadas que van mucho más allá de acciones espontáneas o por reivindicaciones que puedan hacer en sus lugares de origen».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La preocupación oficial sirve para evaluar la importancia de lo que venimos proponiendo consecuentemente desde «La Verdad Obrera» y el PTS: una Coordinadora Nacional de piqueteros y organizaciones obreras en lucha. Si el enemigo le teme es porque la propuesta es buena para los trabajadores y el pueblo.
Lamentablemente, la paradoja es que mientras el gobierno y sus servicios de inteligencia conspiran contra la posibilidad de una Coordinadora Nacional, hasta ahora la mayoría de la izquierda se niega a unificar esfuerzos para impulsarla. Los casos más groseros son los dirigentes de Izquierda Unida que quieren meter el elefante de la realidad en el dedal de su alianza electoral, o de Patria Libre, acusados injustamente por Storani de impulsar la coordinación de los piquetes cuando trabajan, en realidad, en la construcción de «la juventud de la CTA», cuya dirección, De Gennaro y Maffei, es adversaria declarada de la democracia directa.
Desde «La Verdad Obrera» y el PTS pondremos nuestro esfuerzo en seguir luchando para que lo que Storani y los suyos ven como un peligro potencial se haga realidad. Desde nuestra óptica, ningún grupo de izquierda tiene futuro si no es capaz de desarrollar conscientemente lo que en forma espontánea los trabajadores vinieron mostrando a lo largo del año que pasó: las tendencias a la unidad de ocupados y desocupados, a superar los estrechos límites impuestos por la burocracia de las centrales sindicales, a la acción y demo-cracia de los piquetes.
En última instancia, el gobierno teme que este nuevo movimiento obrero escape al control de la burocracia sindical, tanto de la CGT como de la CTA. A pesar de que los voceros oficiales lanzan ataques mediáticos a esa burocracia ante cada paro general con el objetivo de confundir la lucha obrera con el desprestigio de los dirigentes oficiales de los sindicatos, son sus sostenedores ante el peligro de «la democracia directa». Una Coordinadora Nacional de piqueteros y organizaciones obreras en lucha tendería a superar las fronteras que la burocracia sindical pone entre gremio y gremio, dividiendo a los trabajadores entre sí y a éstos con los desocupados. La burocracia sindical, en todos sus colores, teme a una Coordinadora Nacional porque ¿cómo harían para sostenerse mucho tiempo en sus sillones si una organización de este tipo cobrara vida en la Argentina?
Dejá tu comentario