¿Plan B? Chacho reapareció con gracias de candidato
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Según una encuesta, el 61,5% de las personas votarían a un dirigente opositor si las elecciones fueran hoy
Chacho
Alvarez,
entre Luis
Juez,
Graciela
Ocaña y
Fernando
Melillo
-atrás
Pablo
Lanusse-,
en su
regreso a
las
tertulias
domésticas
mientras
ya lo
imaginan
como
candidato
porteño.
Con Scioli mudado a la provincia, el kirchnerismo promete apuntalar a Daniel Filmus. Pero para reforzar esa postulación todavía flaca -sobre todo si Jorge Telerman insiste en competir- circulan experimentos y uno de ellos es, obvio, la opción Chacho.
¿Para jefe de Gobierno? El ex vicepresidente se muestra activo para resistirse a retomar, siquiera, algún tipo de actividad partidaria. Ayer negó con un énfasis casi obsesivo esa posibilidad. Lo mismo hacen a su lado ante la sola insinuación sobre candidaturas.
Los frentistas (o ex) que lo conocen deslizan, sin embargo, que quizá sería menos resistida una oferta para un cargo legislativo. ¿Chacho ubicado al tope de la papeleta de senadores o diputados nacionales por la Capital? Prueba y error, especulación y ensayo.
Ocaña, que opera en tándem con Sergio Massa, de la ANSeS, pero tiene como terminal a Alberto Fernández, ingresó en la ahora voluptuosa lista de los potenciales vices bonaerenses. Aunque patalea, ese destino le simpatiza más que ser vice en la Capital Federal.
A principios de año, el plan Chacho circuló en algunos despachos oficiales. Ayer volvió cuando el ex vice participó de una tertulia donde se asociaron ex aristas como Ocaña, Rafael «Balito» Romá y Fernando Melillo con ex frentistas como Nilda Garré, Eduardo Sigal y Chacho.
Limpios de aquellos ADN, también circularon por el Palacio San Miguel el secretario de Cultura, José Nun, y el protokirchnerista Luis Ilarregui. Ocaña mostró otra medalla: como invitado de la cumbre del centroizquierda K participó el socialista Ariel Basteiro. ¿Suma aliado?
Al tren se subió, además, el cordobés Luis Juez, kirchnerista periférico, casi suplicante ayer para que no se desgarre la costura que hizo Ocaña con Melillo como edecán. A pesar de que mide mejor que los candidatos del delasotismo, Juez teme que eso no alcance.
El cordobés fue el más expresivo, pero mostró el interés de toda esa mesa por lograr copar el espacio del centroizquierda, conducto que la oposición quiere disputarle al gobierno: tanto Elisa Carrió y la UCR como Roberto Lavagna con su «centrismo progresista».
Como si hablara de otros países, Chacho manoteó el mapa regional para festejar que la victoria de Rafael Correa en Ecuador alejó el riesgo de que se amplíe el corredor del Pacífico -Colombia, Perú y Chile- pro EE.UU. y con TLC vigentes o en marcha.
Para entendidos hablaba, claro, de asuntos de entrecasa. Un reproche o un lamento: fue el artesano de un pacto progresista en los 90 y ahora que ese formato se extiende por todo el continente, el centroizquierda local mira la fiesta desde la vereda.




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