Pobre balance legislativo: ni sexo ni voto electrónico
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«No tienen ganas de tocar temas complejos», se quejaban otros por la postergación para el año próximo del Código electoral.
Aníbal Ibarra ya envió a la Legislatura -tal como anticipó este diario- el proyecto que crea un Instituto Electoral de la Ciudad de Buenos Aires, que sería el año próximo el encargado de realizar todas las tareas referidas a los comicios; desde la confección de padrones hasta la inscripción de los partidos políticos. En medio de una fuerte pelea con el kirchnerismo, que lo acusa de «falso progresista» por negar los votos para la polémica ley educación sexual que imponía impartirse desde preescolar, Ibarra deberá esperar turno. Raro lo del kirchnerismo: al perder su proyecto, frenó el de minoría, que igualmente hacía obligatoria la enseñanza sobre sexo como pretendían.
Para la estructura gerencial también el ingreso será por concurso «concurso público abierto de oposición y antecedentes».
El proyecto de Ibarra se inspiró, entre otros, en el modelo mexicano y pretende que ese instituto asista a la Justicia electoral local a crearse en el ámbito capitalino.
Hasta ahora, en las elecciones locales interviene la Justicia nacional electoral que ya ha tenido conflictos de competencia con el Tribunal Superior de la Capital Federal, que también se ocupa de la materia electoral (al no existir tribunales específicos) y es el que recepciona, por ejemplo, las listas de candidatos para los comicios.



