El ex jefe de la Armada almirante (R) Enrique Molina Pico inició la polémica al rechazar que el hundimiento del crucero General Belgrano por parte de Gran Bretaña durante la guerra por las Malvinas, en 1982, haya sido un «crimen de guerra». Una postura que fue cuestionada ayer por el gobierno a través del ministro de Defensa, José Pampuro. «No fue una violación al derecho internacional; fue un acto de guerra y esa fue la posición que como jefe de la Armada sostuve en 1995 ante presentaciones en distintos tribunales», afirmó Molina Pico. Ayer se cumplieron 23 años del hundimiento del crucero, episodio que derivó en la muerte de 323 tripulantes. El almirante retirado desestimó que el hecho pueda ser considerado como «un crimen de guerra impune y no reclamado» por la Argentina.
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Por su parte, el ministro de Defensa, José Pampuro, rechazó la opinión de Molina Pico y señaló que a su «juicio personal», el hundimiento del buque se trató de un crimen de guerra. «A mi juicio personal sí», señaló el titular de la cartera de Defensa ante una consulta puntual, a la vez que destacó que «el barco estaba fuera de la zona de exclusión»
Para Pampuro, el hundimiento del Belgrano «fue una decisión política más que militar» de Gran Bretaña.
El funcionario se pronunció de esa forma en declaraciones efectuadas a la prensa, luego de encabezar un acto en el Edificio Libertad en homenaje a los tripulantes del crucero hundido hace 23 años. Molina Pico señaló en una carta pública que «no fue un crimen de guerra, sino una acción de combate; los 323 tripulantes que ofrendaron sus vidas no fueron asesinados: murieron luchando por nuestro país, que es la máxima entrega que puede hacer un militar».
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