25 de abril 2005 - 00:00

Por internismo, arriesgan intendencias

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Ocultas bajo el ruido de la furia provincial, parecen riñas menores. Pero en tres municipios de Buenos Aires las elecciones del 23 de octubre próximo tendrán una importancia adicional: en 9 de Julio, Tapalqué y Coronel Pringles se elegirá intendente. Una renuncia (la de Aldo Menzi en Pringles) y dos fallecimientos (Ricardo Romera en Tapalqué y Martín Callegaro en 9 de Julio) antes de llegar a los dos años de mandato obligan a tener que votar un nuevo jefe comunal.

Pero con el condimento que espolvorea la furiosa pulseada en el PJ bonaerense entre Felipe Solá y Eduardo Duhalde, que se espeja con menos brutalidad en la UCR, partida entre oficialistas y díscolos, aquellas disputas de pago chico adquieren otra dimensión.

• Elemento distorsivo

Asoma, paralelamente, un elemento distorsivo: el peronismo, salvo una costura de último momento hoy altamente improbable, irá dividido a la elección de octubre. De ese modo, como en 1985, cuando cafieristas y herministas portaron sello distinto, la UCR podría sacar provecho.

Es decir: con sus votos divididos, el peronismo podría perder dos municipios que ganó en 2003 y que en la actualidad permanecen en manos de intendentes del PJ, más allá de la pertenencia que cada uno tenga en la cinchada del justicialismo de Buenos Aires.

Sería, de acuerdo con la feroz crítica del duhaldismo, «responsabilidad» de Solá. La factura es porque el gobernador,a pesar que aún no lo oficializó, tomó la decisión de amontonar al felipismo bajo un partido muletto para competir en octubre por fuera del PJ.

Hoy por hoy, a seis meses de la general, el panorama es el siguiente:

• Conmocionados por la muerte de
Martín Callegaro -falleció a principios de marzo último, en un accidente de tránsito-, en 9 de Julio recién empiezan los primeros debates sobre la elección de octubre. Por ahora, todo indica que el duhaldismo llevará como candidato propio al actual intendente, Horacio Delgado, mientras el felipismo, que en la sección ordena el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo, manda a ejércitos de encuestadores para medir figuras y figurones que le permitan contar con un candidato con «chances». Se analiza, paralelamente, una alternativa superadora: que vuelva a postularse Jesús Blanco, histórico intendente y hoy diputado nacional, a quien a fin de año se le vence el mandato. Si el candidato fuese Blanco, el PJ tendría posibilidades de triunfar; incluso, el felipismo desistiría de inscribir una boleta propia. Del otro lado, la UCR ve una oportunidad de triunfo con el peronismo partido: el candidato, como en 2003, sería Walter Batistela.

• En Tapalqué, en tanto, parece inevitable un enfrentamiento entre duhaldistas y felipistas. El actual intendente,
Gustavo Cocconi, está alineado con Solá mientras el duhaldismo -que en la región ordena el vice de la Cámara de Diputados, Isidoro Laso- tantea las chances del ex concejal Mario Rodríguez. Huele a batalla terminal en la que ambos, Solá y Duhalde, podrían perder: la división del peronismo le abriría la puerta a la UCR para, con Mario Menchaca como candidato, volver a gobernar en el distrito.

• El tercer caso, Pringles, es toda una rareza.
Menzi renunció a modo de protesta por una lluvia de imputaciones derramadas en su contra y en su lugar quedó Ricardo Berruet, que responde sin sombras al renunciado, quien, a su vez, volverá a ser candidato en octubre próximo con la boleta de la UCR a pesar de fichar en el Grupo Olavarría, sector disidente de la cúpula Alfonsín-Moreau-Storani. Sin embargo, un grupo de radicales evalúa ir a la elección con un partido vecinal, lo que acercaría al PJ la posibilidad de un triunfo que, a simple vista, hoy parece imposible.

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