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Desde el inicio de sus vaivenes políticos bastante reprochables hasta terminar en «ultrakirchneriano» lo mejor que hizo el hoy senador riojano por la minoría Jorge Yoma, se dice, fue convocar a unas jornadas en el Senado para hablar del «juicio por jurados», que constitucionalmente data de 1853 pero parece que recién ahora se va a implementar por el terrible efecto «concentraciones masivas del señor Juan Carlos Blumberg». No fue una sola figura del Poder Judicial. Porque los fiscales tendrán que trabajar más y porque los jueces dejarán de jugar a Dios y sólo podrán dirigir el juicio, fijar la pena según el dictamen exclusivo de un jurado de ciudadanos legos y actuar en la previa -en confesión que evite el juicio- y cuestiones de forma procesal mayoritariamente, casi llegando a corporativismo, la Justicia criolla se opone.
No parece justo ni adecuado al sentir ciudadano, aunque sea cierto, que pedir el «juicio por jurados» equivale a decir «no creemos en las condenas actuales que imponen nuestros jueces». A decir verdad, es así y hay que buscar perfeccionamientos a nivel de los países más civilizados, sobre todo en una cuestión tan importante como la libertad del ser humano. No faltó quien hizo objeciones baladíes sobre el tema como, por ejemplo, que si el argentino se niega a veces a la carga pública de presidir una mesa de comicios no va a prestarse honorariamente a integrar un jurado. Convengamos que los que no acuden a presidir una mesa electoral son excepción, y además imponer o no prisión de más de 6 años a una persona convoca distinta responsabilidad, ¿o no? Es más certera la crítica sobre otro aspecto: el argentino es transgresor de por sí y la mayoría ama e idolatra a los transgresores (desde Charly García hasta Maradona). Por tanto, por «cola de paja» -aunque en otra magnitud-, podría ser más «liberticida» en un jurado que nuestros jueces actuales.
• MURIÓ EN LA LUCHA
El procurador de la provincia de Buenos Aires fallecido el sábado pasado, doctor Eduardo Matías de la Cruz fue, y tuvo mucho eco en Ambito Financiero, uno de los luchadores argentinos por la derogación del 2x1. Por esta perversa figura judicial un asesino de culpabilidad más que probada apelaba la justa sentencia a la Corte Suprema especulando con que la Argentina es lenta en justicia. Sabía que le iban a ratificar la condena porque distaba de ser inocente pero no le importaba: mientras duraba la apelación por años, éstos se le computaban doble. Una barbaridad que finalmente, des pués de tanta protesta de juristas como De la Cruz y de la prensa, el Congreso de la Nación derogó del Código Penal. Pero los códigos procesales de las provincias son independientes del Código Procesal nacional y ya se sabe cómo son nuestros políticos y legisladores. De la Cruz no logró hasta hace pocos días que el Código Procesal bonaerense limitara la aplicación del 2x1 cuando se tramiten recursos extraordinarios o de casación contra una sentencia condenatoria. No llegó a ver el resultado de algo que se dispuso por el clima creado con su prédica y su difusión en prensa. La legislatura bonaerense actuó debido a que por el nefasto 2x1 está por quedar libre el detenido José Luis Auge, partícipe del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas, y temía críticas.
El 2x1 en años de detención se justifica hasta la primera pena y su apelación normal porque un acusado, cuando puede resultar inocente, no tiene ninguna culpa si el Estado demora en juzgarlo. Más allá de eso es una vergüenza. Al detenido Auge no le podrán evitar la libertad porque la ley no tiene efectos retroactivos, es decir que rige para los delitos cometidos de ahora en adelante. José Luis Cabezas y Axel Blumberg resumen la misma ironía: sus muertes inspiraron una Justicia más seria, más severa, pero esa severidad no se podrá aplicar a sus despiadados asesinos. Y seguirá siendo así en varias provincias que tampoco adecuaron sus códigos de procedimientos al nacional. ¡Necesitamos un Blumberg en cada territorio provincial!




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