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Ley de Glaciares: cómo votó cada diputado
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Roggero arribó a la quinta de Armando Gostanian junto a su colega Javier Mouriño, cacique de la vertiente que, en la 31 bis, representa Castro. El diputado porteño memoró con orgullo el trabajo de campo que desplegó allí la legisladora de la Ciudad, mandato cumplido, Raquel Kismer de Olmos (a) «Kelly».
La charla de actualidad se reencauzó con apuntes de Menem. «No podemos avalar estas medidas de recorte a los jubilados y a los trabajadores», insistió. Roggero escuchó un previsible vaticinio riojano sobre el futuro de la ley de déficit cero. «Va a ser duro el paso por el Senado», reflexionó Menem, quien comentó que había acordado una postura crítica respecto del ajuste con los senadores que le responden, entre ellos los infaltables: su hermano, Eduardo Menem, más Eduardo Bauzá, Carlos Corach y Alberto Tell.
Las recomendaciones hacia la bancada de la cámara de origen fueron, obviamente, en el mismo sentido: que el peronismo refuerce su perfil de contracara del oficialismo. La cordobesa Martha Alarcia ya había bajado las directivas al subloque menemista, durante una comida en un tenedor libre del barrio porteño de Congreso, el miércoles al mediodía. Apenas unas horas antes de que el Senado remitiera a comisión el proyecto gubernamental, con la excusa de buscar alternativas para no podar los haberes de la clase pasiva.
«Como siempre -respondió Roggero-, estamos a sus órdenes.» En tren de animar la austera ronda de café, lo sorprendió con saludos del ala duhaldista de la Cámara baja. «Presidente, antes de venir para acá me encontré con algunos muchachos que me pidieron que le mandara saludos, en especial Eduardo Camaño y José María Díaz Bancalari», comentó el cordobés. Mouriño completó el pergamino virtual con otras firmas y le entregó el libro que le había llevado de regalo, una biografía de Alejandro Magno. No parecía un presente acorde con un cumplemes de casamiento, pero sí para quien está privado de la libertad y le gusta leer, como el caso de Menem.
Antes de despedirlos, les comentó que el petrolero Antonio Cassia está fogoneando un plenario del consejo nacional partidario para que haya un pronunciamiento en repudio a la detención del ex primer mandatario.
• Frugalidad
La conmemoración de la boda fue más que íntima, tal cual exige el protocolo judicial impuesto por Jorge Urso. Después de la charla política con los diputados, compartió un almuerzo frugal (pollo, ensaladas y verduras) en compañía de Bolocco y Luis Santos Casale, que llegó acompañado por su esposa. El ex embajador en Cuba comentó entusiasmado la apertura de los Estados Unidos que permitirá a los norteamericanos volar a La Habana y se entretuvo con viñetas internacionales. El anfitrión en presidio había agotado el tema con Roggero.
En la puerta, mientras se retiraba, el jefe del bloque tuvo que traducir su solidaridad con el riojano más famoso en especies. Un grupo de militantes -ultramenemistas, claro- que suele mantener vigilias en Don Torcuato le pidió un aporte pecuniario para pagar afiches y pancartas de repudio al encarcelamiento de su líder. A Roggero no le quedó otra alternativa que meter la mano en el bolsillo, antes de que llegue el recorte de dietas. Casi tan fieles como los seguidores de Luis Miguel o Ricky Martin, los fans de Menem casi nunca abandonan la puerta de la prisión domiciliaria a la espera de conseguir, en este caso, no sólo una firma o una foto de su ídolo.




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