Presionan a Cristina por frenar comisión
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Gerardo Morales
No es casual que, como se ha dicho en este diario, Cristina de Kirchner no estuviera presente en la última sesión del Senado, donde la oposición tenía armado todo un arsenal para lanzarle por la demora de algunos temas en su comisión. Fue también Pichetto quien le advirtió de esa encerrona en la banca.
Pero no es la primera vez que lo hace. Desde que Cristina K comenzó a acelerar sus viajes al exterior, la Casa Rosada le comunicó a Pichetto que se restringiera el giro de expedientes a Asuntos Constitucionales. Eso significa no mandar proyectos y expedientes allí, no sólo para evitar complicaciones en el trabajo diario, sino también para no obligar a la senadora a fijar posición en temas políticamente incómodos. De hecho, hasta la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencial colaboró para evitar que Asuntos Constitucionales se tuviera que reunir ante alguna emergencia.
Esta semana toda la oposición se presentará ante las autoridades del Senado para pedir el tratamiento urgente en la Comisión de Asuntos Constitucionales, por la aprobación o la segura denegatoria del pedido de interpelación a Miceli. De nuevo, esa excusa servirá para presionar a que el kirchnerismo defina qué piensa hacer con la Comisión de Asuntos Constitucionales de aquí hasta las elecciones de octubre.
Nadie ha mencionado aún la posibilidad de una licencia, o renuncia, por campaña para Cristina Kirchner, menos cuando el vicepresidente de esa comisión, el chubutense Marcelo Guinle, no sería el sucesor de la senadora en el cargo, no por falta de preparación, sino de simpatía por parte de la pareja presidencial. Nadie olvida, por ejemplo, que el proyecto de reglamentación del uso de los decretos de necesidad y urgencia que la primera dama hizo sancionar el año pasado -abriendo así a que su marido pudiera continuar utilizando esos instrumentos bajo una cuestionable pátina de constitucionalidad que hasta ese momento no existía- fue básicamente una idea que Guinle había presentado en el Senado más de un año antes.
Pero los radicales quieren más que un pronto despacho en la comisión. Quieren a Cristina K en el recinto para debatir como hace dos años, antes que la ahora candidata pasara prácticamente a dejar de hablar: «Desde su lugar en el núcleo de la toma de decisiones del poder en la Argentina, a la señora senadora le solicito haga público su parecer sobre si el hecho citado ameritaría el abandono del cargo de la ministra», le dijo Morales. «Lo que demuestra la amplitud de criterio y vocación democrática de la candidata a presidenta del Frente para la Victoria», ironizó Gerardo Morales, candidato a vicepresidente en la fórmula que lidera Roberto Lavagna.




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