29 de septiembre 2005 - 00:00

Problemas de agenda

La desesperación de la conducción kirchnerista por frenar la sesión de ayer en Diputados -donde toda la oposición, más el duhaldismo, votó una suspensión de ejecuciones en contra del gobierno- la llevó a cometer errores notables. Uno de esos momentos fue el diálogo telefónico que mantuvo el cordobés Carlos Caserio con un diputado, a quien quería convencer de salir del recinto. El integrante de la conducción del bloque pidió a un asesor hablar con el sanjuanino Roberto Basualdo.

Quería asegurarse de que no cometiera el error de ingresar en el recinto:

-«Diputado: le paso con el diputado Caserio», escuchó el destinatario.

-Muy bien, espero.

-¿Cómo te va? Te llamo para asegurarnos de que no vayas a la sesión -le dijo Caserio.

-Llegaste tarde, ya estoy dentro del recinto.

-¿Pero cómo? Vas a quedar fuera del proyecto. Hay que apoyar al Presidente.

-¿Yo quedar fuera de nuestro proyecto? ¿De qué proyecto me hablás?

-Pero si el Presidente te tiene muy en cuenta, siempre te recuerda...

-¿Que el Presidente me tiene en cuenta? ¿De qué me hablás? Si ustedes me quieren destruir. El Presidente nunca se dignó a recibirme. Vos no tenés cara para llamarme y pedirme que no vaya a la sesión.

-No entiendo por qué me decís eso -empezó a dudar Caserio.

-Decime, ¿vos sabés con quién hablás?

-¿Vos no sos Basualdo?

-No -aquí se emitió un calificativo no reproducible-, yo soy el «Chicho» Basile y vos son un -otro descalificativo-.

Después de un par de insultos y risas más, «Chicho» Basile, uno de los duhaldistas más recalcitrantes le cortó, y minutos después toda la bancada bonaerense festejaba los problemas de agenda del kirchnerismo.

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