Progresía cristinista: raro los que fueron (y los que no)
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Hugo Yasky
Es más: por un momento, hasta se temió que Cristina de Kirchner tampoco concurra. Un presente especuló con que eso se notó en el discurso, que sospechó improvisado, de la primera dama. El pánico a un faltazo de la protagonista central se diluyó con las horas.
Las ausencias notables fueron más ostensibles cuando se detectaron algunos presentes también notables. ¿Qué hacía Mariano West en un encuentro de la centroizquierda vernácula? La pregunta fue la Búsqueda del Tesoro de la tarde hasta que alguien marcó a Edgardo Depetri. El ex duhaldista West, aquel que en 2001 avanzó sobre la plaza de Mayo, desde Moreno, al frente de una caravana que arrasaba con todo lo que había a su paso como una plaga de langostas, parecía una abeja albina en un panal.
Al punto que muchos le clavaron la vista cuando desde el atril Vilma Ibarra denunció que había sectores que querían «frenar el cambio» que, dijo la senadora, llevan adelante los Kirchner. «Tragame tierra», debe de haber pensado West mientras buscaba el auxilio de Carlos Kunkel, otra presencia llamativa, tanto como la del «progresista» Miguel Núñez o el ortodoxo Carlos Tomada.
Pelaje diferente para gente que se emparda, o eso dice, detrás de Kirchner y de su esposa. Y que aplaudió cuando la senadora se ufanó de pertenecer a un gobierno progresista que, además, defiende el déficit fiscal. ¿No fue algo similar, acaso, lo que motivó la renuncia de Chacho en 2001?
Para distraer a los pensativos, José Nun -que compartió mesa con Eduardo Sigal, Mercedes Marcó del Pont y Vilma Ibarra- puso en alerta a los presentes con una teoría sobre los posibilismos. «Este no es un gobierno revolucionario y se hace lo que se puede», dijo.
Después agregó: «Hay un posibilismo malo y uno bueno; el malo fue el de los radicales en los 80, el bueno es el actual, el del kirchnerismo».
También incomodó a los asistentes una referencia de Isabel Allende Bussi sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) que Chile firmó con EE.UU. Detalle olvidable para los presentes que se dividían en dos grupos: los que apuraban el paso para ir a ver el partido Argentina-Chile y los que buscaban foto de campaña.
Checha Merchán, candidata a diputada nacional por Córdoba, con una lista K no delasotista, tuvo sus minutos de fama: tras las declaraciones de José Manuel de la Sota, cuestionando el discurso de Cristina de Kirchner, la Merchán se convirtió en la preferida de la Casa Rosada.
Al final saludos, fotos y sonrisas de los socialistas Jorge Rivas, Oscar González y Ariel Basteiro, motores junto a Oscar Laborde, del mitin sabatino, Eduardo Luis Duhalde y Daniel Filmus, además de Susana Rinaldi, la más histriónica de los oradores.




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