24 de abril 2002 - 00:00

Proponen a Petrei, Schiaretti y Calvo

Al caerse la candidatura de Alieto Guadagni al Ministerio de Economía, comenzaban a sonar fuerte anoche los nombres de Humberto Petrei, Juan Schiaretti y Guillermo Calvo para reemplazar a Jorge Remes Lenicov. También se mecionaba al actual presidente del Banco Provincia, Ricardo Gutiérrez, pero el propio funcionario se encargó de desmentir a este diario que le hayan ofrecido el cargo. La propuesta de Petrei y Schiaretti fue acercada ayer Duhalde por el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. Ambos hombres ocuparon cargos importantes en el gobierno cordobés: Petrei fue jefe de asesores de De la Sota y es el ideólogo del plan de reducción de impuestos que implementó apenas comenzó su gestión. Actualmente trabaja para el BID como economista externo para proyectos especiales. Ayer, desde Washington, se aseguraba que no había recibido ninguna oferta aunque, a diferencia de otros candidatos, si se lo tentara con el cargo, no descartaría la aceptación.

Juan Schiaretti fue ministro de la Producción de Córdoba y ahora su función es la de ministro de Hacienda de la provincia. También fue secretario de Industria en la primera gestión de Domingo Cavallo e interventor en Santiago del Estero. Su paso por la Secretaría de Industria le permitió establecer intensos contactos con las empresas automotrices y con los grandes grupos empresarios.

Pero fue desde la mañana de ayer cuando comenzaron a surgir los nombres que circularon para reemplazar a Remes Lenicov. Habrían pasado por la mente del Presidente cinco ministros potenciales: Mario Blejer, Martín Redrado, Guillermo Calvo, Humberto Petrei y Javier González Fraga; y tres eventuales planes económicos (el del moyanista Daniel Carbonetto, el plan Fénix de los profesores de la UBA y una convertibilidad 2 a 1 sobre la que trabaja Calvo en el Banco Interamericano de Desarrollo [BID], donde es economista en jefe). Sólo después de las 15, Duhalde habló personalmente con Guadagni para ocupar el Ministerio de Economía y escuchar, después, su idea sobre qué medidas adoptar.

Remes Lenicov decidió el lunes a última hora alejarse del Palacio de Hacienda. A su regreso de Washington sus colaboradores le comentaron las reuniones de Duhalde con otros economistas. También personalmente repitió a Duhalde la frase del premier canadiense Jean Chrétien: «Si no cumplen con las reformas, no va a haber desembolsos y olvídense que pertenecen al mundo civilizado». La respuesta del Presidente desilusionó a Remes: «Que se vayan a la m...».

• Primer nombre

Ayer a las 8:30, con la llegada de las primeras versiones sobre la poca voluntad de los senadores de tratar el nuevo plan BONEX, Remes Lenicov decidió faltar a la apertura del Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas y orientar su camino hacia la quinta de Olivos. Con Duhalde enfrente suyo, a las 11 decidió que su gestión ya no era más viable. Duhalde no trató de convencer a su ex ministro, pero sí aceptó escuchar sus recomendaciones para potenciales reemplazantes. De boca de Remes salió el primer nombre considerado por el Presidente. Era el del presidente del Banco Central, Mario Blejer. «Está absolutamente compenetrado en las negociaciones que mantuvimos el fin de semana en Washington y conoce como su casa al FMI», fue el argumento del ya ex ministro. En principio, las palabras parecían convencer a Duhalde, o por lo menos eso creyó Remes cuando abandonó la reunión con el Presidente. Aparentemente no fue así. Minutos después Duhalde comenzó a escuchar algunas voces cercanas que le recomendaron darle una chance al famoso plan Fénix, que prepararon desde la Universidad de Buenos Aires (UBA) Aldo Ferrer y otros profesores. El propio Ferrer, radical por adopción, fue el que explicó los alcances de la idea. En un principio Duhalde quedó conmovido por ciertos aspectos del Fénix. Inmediatamente otras voces contrarias a la idea de la UBA directamente le explicaron a Duhalde que «sencillamente es impracticable e imposible de presentar seriamente ante cualquier auditorio medianamente ilustrado». A regañadientes Duhalde ensayó otro análisis de adopción de planes. Esta vez fue la explicación de Daniel Carbonetto la que captó la atención presidencial en la quinta de Olivos. En este caso fue el propio Duhalde el que se dio cuenta de lo peligrosa y algo bizarra de la propuesta del moyanista, diputado del Polo Social y ex asesor de Alan García en Perú, cuando éste avanzó telefónicamente sobre la necesidad de impedir la compra de dólares, no pagar por tres años la deuda (incluyendo la de los organismos financieros internacionales) y en definitiva «vivir con lo nuestro».

Pasado el mediodía de ayer, Duhalde comunicó sus problemas a Carlos Ruckauf, quien recomendó a su viceministro, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, ahora de viaje por el exterior.
Si bien Duhalde escuchó atentamente, en su mente buscaba algo más cercano para lo que alguna vez definió como «proyecto productivo» en contra del «modelo agotado».

Allí llegó el primer nombre que convenció a Duhalde, el de Javier González Fraga.
El ex presidente del Banco Central siempre tuvo buena relación con el Presidente. Incluso se pensó en González Fraga al comienzo de la gestión duhaldista como probable presidente del Central en reemplazo de Roque Maccarone. Pero esa idea, y la de ayer como ministro, fueron descartadas de plano por el economista.

Surgió allí el nombre de Guillermo Calvo.
El primero que acercó su nombre a la mente dispersa de Duhalde fue Enrique Iglesias, titular del BID y en esta entidad jefe de Calvo. En realidad lo que recomendó el uruguayo no fue directamente al economista argentino famoso por haber predicho la devaluación en México en 1994, sino un trabajo que el BID está realizando sobre la situación monetaria de la Argentina y que dirige Calvo. El estudio propone una nueva convertibilidad a dos pesos por dólar con el fin de renegociar los contratos con las empresas privatizadas e intentar recuperar la confianza de los argentinos en su economía.

Apareció luego la figura de Guadagni, recomendada desde el bloque de legisladores de la provincia de Buenos Aires.
Una breve consulta de diputados también bonaerenses pero de la UCR de Alfonsín y Moreau (Guadagni es amigo personal de Mario Brodersohn y Pablo Gerchunoff, dos economistas radicales de pura cepa) y el recuerdo de cierta obediencia a Duhalde cuando Guadagni era secretario de Industria de Carlos Menem hicieron el resto. A las 16, Guadagni ya estaba negociando con Remes su llegada eventual a Economía en el propio Palacio de Hacienda.

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