19 de enero 2001 - 00:00

Provincias rechazan desdoble de comicios

Hace unos días, cuando la idea de un desdoblamiento en las fechas de las futuras elecciones legislativas aparecía en boca de los más importantes aliancistas, las provincias no habían reaccionado. Pero, en mucho menos de lo pensado, las posiciones se fueron afirmando y el país quedó dividido entre quienes apoyaron la idea y quienes la rechazaron de plano.
El resto, aquellos distritos que «no sabían» para qué costado disparar, no fue determinante en sus posturas ni opiniones y masivamente, culparon a las vacaciones de neutralizar lo que «el reactivo aliancista» no había provocado en los cuerpos gubernamentales. Mientras, la bandera que enarbolan los que no están de acuerdo con la propuesta, arroja su artillería más pesada a que desdoblar es «apañar la derrota que van a tener y confundir sin sentido alguno a la gente». Los que están a favor, casualmente enarbolan otra bandera, la misma del partido que gobierna la Argentina.

Claro que también hay casos singulares dentro de la misma línea partidaria como el de Mendoza. Aunque voceros de esa provincia hayan asegurado que «hasta ahora no hay repercusiones»; existe una vieja tradición que es que el Partido Demócrata siempre pidió el desdoblamiento porque siempre hubo elecciones conjuntas. Y como el partido provincial tiene un peso importante en esa tierra cuyana, esta misma razón ubica al gobierno provincial (Alianza) en medio de una paradoja.

Por un lado, debe apoyar las directivas delarruistas, y por el otro, sabe que no tiene posibilidades si las elecciones se desdoblan, porque el Partido Demócrata lo pasaría por mucho. Además, los mendocinos aseguran que la misma situación se había repetido con el gobernador provincial, Roberto Iglesias, ya que «habría ganado» por el sólo arrastre de la corriente que llevó al éxito a De la Rúa, de otra forma, hubiera ganado su rival.

Existe otro caso excepcional, además de Mendoza, que es el de la provincia correntina, actualmente inter-venida por Ramón Mestre. En Corrientes, el tema no se definió por obvias razones: todavía no existen fechas válidas para que se hable de ningún tipo de elección. Y finalmente, en Buenos Aires del pabellón que hizo frente a la propuesta, el gobernador Carlos Ruckauf, que precisó que las internas del PJ provincial aún no tienen fecha porque el gobierno nacional no definió si escalonará los comicios. En este sentido y consultado sobre el eventual desdoblamiento, Ruckauf se preguntó, apelando a la ironía si será en octubre, será en noviembre o será en diciembre.

Las provincias que todavía «no saben, no contestan», tienen a sus mandatarios en las playas y afirman que a su regreso el tema indefectiblemente se va a «instalar». Por ahora, de este tema no se hacen problemas en el Chaco, Córdoba (donde el presidente alterno del PJ y provisorio del Senado provincial, Carlos Presas, aseguró que «todavía el PJ no lo trató orgánicamente y que recién se conversará el mes que viene»), La Rioja (porque Eduardo Menem y el gobernador Angel Maza están de veraneo), Tierra del Fuego, San Luis y San Juan.

En el tema del desdoblamiento, la Patagonia lidera el puesto de las versiones «extraoficiales». Por ejemplo, en Río Negro, no pululan más que rumores de un posible adelantamiento, pero no hay determinantes. Neuquén, por su parte, juega con que «es una elección sin importancia» porque sólo se elegirán allí, 8 concejales de la capital provincial. Y en Santa Cruz, probablemente luego de la reunión del gobernador Néstor Kirchner, con Carlos Ruckauf, Carlos Menem y Carlos Reutemann, se logre una postura.

A los entrerrianos, el desdoblamiento les viene «al pelo». Adelantar las elecciones, implicaría llevarlas al mes de abril, junto con los comicios de constituyentes para la reforma de la Constitución local y matar «dos pájaros de un tiro».

Asimismo, Misiones, acataría eventualmente lo que el gobierno proponga, aunque aún no se han reunido el PJ ni el gobierno para tomar una posición y (según los voceros gubernamentales) «aventurar algo sería apresurado».

Y entre los primeros que formalmente «dieron el visto bueno a la Nación», está Catamarca, que el lunes que viene anunciará el decreto de la convocatoria para adelantar las elecciones, ya que tal como aseguró el diputado nacional Horacio Pernasetti, «a los catamarqueños siempre nos fue bien discutiendo los temas de las provincias separados de los nacionales».

El último de los aliados resultó el gobernador chubutense,
José Luis Lizurume, que aunque reconoció que no le parecía que las elecciones «deben escalonarse», actuaría de acuerdo con las determinaciones presidenciales y aseguró que igualmente «vamos a seguir manteniendo la vigencia de la Alianza en Chubut».

Los últimos días, políticos de muchas provincias lanzaron serias acusaciones a la iniciativa del desdoblamiento. En primer lugar, podría ubicarse al vicegobernador salteño,
Walter Wayar, quien señaló que «si después de los problemas han perjudicado a todos los argentinos, la Alianza piensa con fines electoralistas y pone su fuerza y capacidad en esto, 2001 será difícil. Creo que el gobierno nacional debería acordar con los gobiernos provinciales, lo mejor para el país. Tiene que haber una sola fecha de elección. Van a buscar que los argentinos discutan el tema electoral todo el año y no creo que eso sea positivo».

A
Wayar lo siguió el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, quien dijo que «de acuerdo a la base que ha tenido el gobierno nacional durante 2000, que debió suscribir dos compromisos federales con los gobiernos peronistas en menos de un año, que debió pedir un salvataje financiero de la manera que lo pidió al FMI, evidentemente las cosas no han ido bien en el país. Entrando en un año electoral, cuando todavía no hay claridad cierta de un crecimiento de la economía, desdoblando elecciones y agitando políticamente a todo el país, es absolutamente inconveniente. Estoy convencido de que ésa no debe ser la opinión del presidente de la Nación, que siempre ha priorizado la gobernabilidad por sobre lo electoral, pero evidentemente hay una segunda línea de dirigentes que está más interesada en las elecciones que en gobernar el país.

En tanto,
Darío Moreno, presidente de la Legislatura santiagueña, se refirió al desdoblamiento como una propuesta «tramposa». «Que se pretenda desdoblar las elecciones de diputados y senadores o las votaciones en cada provincia en distintas fechas son maniobras maquiavélicas para sacar beneficios que no benefician a nadie».

En La Pampa, el gobernador justicialista
Rubén Marín, se mostró también contrario al desdoblamiento. «Realmente los pampeanos siempre hemos votado en una sola elección y creo que no tendría sentido que haya un desdoblamiento de los comicios», sostuvo el mandatario. Además, agregó que «los pampeanos queremos una sola elección pero si los que deciden la desdoblan, que tengan la seguridad de que votaremos las dos veces» e irónicamente dijo que la determinación es porque «puede ser que tengan miedo de perder o pensarán que de esa manera, sacarán más votos en una que en otra».

En Formosa
, los voceros gubernamentales aseguran que aunque no haya nada definido, el desdoblamiento implica gastos extra y el terrible problema de confundir gratuitamente a la gente.

Finalmente, el último de los reproches fue del presidente del bloque justicialista de diputados,
Humberto Roggero, quien aseguró que el desdoblamiento es un intento por «disimular el papelón que sufrirá el oficialismo cuando sea derrotado en su primera elección luego de acceder al poder».

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