15 de octubre 2001 - 00:00

Psicosis de ántrax en colegio porteño

La psicosis del ántrax ganó ayer a las elecciones; comprensible: el voto se hace mediante sobre. Pero, salvo pequeños incidentes -propios de todo acto electoral-, no se registraron anormalidades graves en los comicios legislativos en todo el país. Antes del mediodía estaba habilitada casi la totalidad de las 88.603 mesas que se dispusieron para la concreción del escrutinio, pese a los inconvenientes que provocan los 3 millones de hectáreas inundadas en la provincia de Buenos Aires, el distrito más grande, con 33.185 mesas habilitadas y 9.680.000 ciudadanos empadronados. Uno de los problemas fue la conformación de las mesas por la ausencia -en un gran porcentaje-de autoridades designadas que fueron rápidamente reemplazadas por los primeros votantes que madrugaron para cumplir con su obligación.

Petardo

Las principales escaramuzas se registraron en dos escuelas de la Capital Federal, donde apareció un sobre con un polvo blanco que provocó alguna preocupación por el temor colectivo derivado de la guerra con el fundamentalismo islámico -esta amenaza también se repitió en otra escuela de Lanús y cuatroen Río Cuarto (Córdoba)y por la explosión de un petardo que no provocó alteraciones salvo el susto del momento. También hubo incidentes en una escuela de Lanús, donde votantes agredieron a un fiscal de la Democracia Cristina y en Mercedes (Buenos Aires), donde un joven de 19 años -votaba por primera vez-se robó una urna después de discutir con las autoridades de mesa porque no había boletas de los candidatos de su elección en el cuarto oscuro. También hubo amenazas de bomba en una escuela de Gobernador Gálvez (Santa Fe) y otra de Mar del Plata.

A las 12, el director nacional electoral que depende del Ministerio del Interior, Alejandro Tullio, informó oficialmente que se encontraban abiertas 94,3 por ciento de las mesas habilitadas aunque pasado el mediodía el secretario de la Cámara Nacional Electoral, Jorge Otaño Pinhero, confirmó que se habían solucionado todos los inconvenientes. En las primeras hora de la tarde, la jueza electoral en la Capital Federal, María Servini de Cubría señaló, por su lado, que en ese juzgado no habían llegado denuncias de partidos políticos y que los comicios se estaban desarrollando con total normalidad. A esa hora ya se contabilizaba una presencia de más de 50 por ciento del electorado porteño en las 6.440 mesas habilitadas en unos 700 establecimientos escolares. Como consecuencia directa de las elecciones, el costado trágico se consumó en un accidente de tránsito en la localidad de Vinará, en la provincia de Santiago del Estero. Una camioneta y un automóvil que transportaban electores chocaron de frente, provocando la muerte de un niño de dos años y varios mayores heridos. En el interior aún sigue la práctica de alquilar taxis y remises y solicitar el apoyo de los afiliados de cada partido para que lleven personas desde sus domicilios hasta los lugares de votación, lo que suele provocar recelos en cuanto a la independencia del sufragio. Las inundaciones en la provincia de Buenos Aires también provocaron inconvenientes para ir a votar pero el juez Manuel Blanco de la Plata decidió que justificará la inasistencia por este motivo. En este distrito electoral se recurrió a un helicóptero de la Fuerza Aérea para llevar las urnas hasta los lugares habilitados, en su mayoría establecimientos escolares. El Ejército, la Gendarmería, la Prefectura y las policías (Federal y provinciales) contribuyeron con 90.000 efectivos a garantizar la seguridad de los comicios, custodiando los 13.687 centros de votación.

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