5 de diciembre 2001 - 00:00

Puerta conquistó dos decretos para el PJ

El recién elegido presidente provisional del Senado y virtual vicepresidente de la Nación, el misionero Ramón Puerta, visitó ayer al primer mandatario en la Casa Rosada. Voto de sumisión de Puerta de que no quiere interferir aunque deba reemplazar al Presidente cuando viaje y que la ejecución del gobierno quede en manos del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo. Pero no se despeja la duda de por qué el peronismo también designó como vicepresidente del Senado a otro partidario, Juan Carlos Maqueda (con lo cual significa que si Puerta pasa a la presidencia tampoco quieren dejarle a un radical encabezar el Senado, aunque sea provisoriamente). Se acordó realizar sesiones extraordinarias del Congreso (legalmente sólo para tratar temas que incluya el Ejecutivo en la convocatoria) y como al pasar mencionó que se enviará el proyecto de una nueva ley de coparticipación de fondos entre el Estado y las provincias. Este es tema áspero casi sin preacuerdos pero se intenta darle forma a una de las pretensiones básicas del Fondo Monetario.

Para un presidente sobre cuya estabilidad se duda tanto que su segundo se llame Puerta no es un dato tranquilizante. Pero el detalle quedó disimulado ayer, en la Casa Rosada, hasta donde llegó el nuevo titular del Senado, Ramón Puerta, acompañado por Juan Carlos Maqueda, vicepresidente de la Cámara y también peronista. De la Rúa los recibió con Chrystian Colombo y Ramón Mestre, el ministro del Interior.

La conversación fue formal, pero sirvió para que el Presidente y el nuevo «vice» se pasaran los mensajes que deseaban. De la Rúa agradeció el discurso que pronunció Puerta en la sesión preparatoria de la semana pasada, en el que había descripto su nueva posición como estrictamente legislativa. Y también acarició con elogios el que en esa ocasión pronunció Maqueda. Era previsible: cordobeses y abogados se iban a sumergir rápidamente en un mundo de citas y referencias jurídicas que pronto aburrirían a Colombo (economista), Mestre (odontólogo) y al propio Puerta (ingeniero).

Independiente

De la Rúa se interesó por los antecedentes del caso que se analizaba, es decir, de un jefe del Senado de la oposición. «Benito Villanueva es el único que encontré, con Hipólito Yrigoyen», confesó Maqueda. El Presidente insistió: «¿Dijiste en el discurso que hubo un dictamen de Joaquín V. González?». El nombre de ese constitucionalista, el más prestigioso de comienzos de siglo, hizo vibrar las arañas: desde que Carlos Menem abandonó esa sala no se mencionaba a ese otro riojano. «Efectivamente, contestó Maqueda, González sostuvo que al tratarse de otro poder, lo mejor era que el presidente del cuerpo fuera independiente del Poder Ejecutivo.» El diputado ofreció una breve conferencia sobre la tesis según la cual, siguiendo la tradición norteamericana, al legislativo lo conduce siempre la mayoría, sea o no del partido del presidente. Citó ejemplos, perplejidades y algunas excepciones de la regla. Ilustró con el caso del actual Senado estadounidense, presidido por un demócrata a raíz de que un republicano se apartó del bloque del gobierno y entregó así la mayoría oficialista. Hubiera seguido por varias horas, si no fuera porque los bostezos vikingos de Colombo llamaron a la realidad al conferencista y a su único público, el Presidente.

Puerta cambió el tono de la charla y fue a lo concreto. Sin que De la Rúa le pregunte nada, aclaró que «jefe de Estado hay uno solo, esté aquí o en el Japón. Así que cuando usted no esté, Fernando, presidirá el gabinete Chrystian, y las cosas seguirán su curso normalmente. No venimos a una cohabitación ni somos parte del gobierno; somos la oposición», dijo. Una buena aclaración para Federico Storani, quien denuncia contubernios entre Puerta y Colombo, a quienes estaría relacionando por amigos comunes del sistema financiero. Valiente Storani: está invitando a que se cuente un día su propia historia de relaciones con los bancos, especialmente con algunos dedicados al crédito provincial.

El mandatario se mostró complacido con el espíritu de Puerta y Maqueda, y los agasajó con una encuesta de «Analogías» en la cual se consignó que la opinión pública bendijo la presencia de un peronista en la segunda magistratura. «Eso sí, miren que acá dicen que el PJ tiene mucha vocación de poder, y esto puede ser interpretado como el primer paso hacia la toma del gobierno», indicó De la Rúa, poniendo en boca de los encuestados su propio desvelo. «Pero eso no es así, no crea en esas fantasías del golpe institucional y demás disparates», trató de serenarlo Puerta.

Si era por conquistas gremiales, Puerta y Maqueda se llevaron, ayer, dos decretos: uno, convalidando la entrega de LECOP a las provincias y, el otro, convocando a extraordinarias con una agenda compartida. Allí se mencionó la urgencia, por pedido del Fondo Monetario, de que la Ley de Coparticipación sea por lo menos tratada antes de fin de año. También la conveniencia de comenzar a discutir el presupuesto.

Después, De la Rúa comentó el panorama cotidiano: «Ahora estamos mejor, yo temía por la apertura de los bancos, pero fue más tranquila de lo previsto». Colombo fue más severo y planteó grandes interrogantes sobre el tramo internacional del canje e, inclusive, acerca del respaldo del Fondo a la maniobra financiera que realiza Domingo Cavallo.

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