28 de septiembre 2026 - 15:30

Relaciones comerciales con Chile: qué es el corredor marítimo entre Punta Arenas y las Malvinas

El proyecto busca empezar en noviembre y prevé usar un buque con bandera chilena. La iniciativa comercial revive un vínculo histórico entre Magallanes y las islas.

Una ruta de carga desde Punta Arenas hacia Puerto Stanley busca recuperar un mercado de US$20 millones y reabre un debate sobre los compromisos regionales.

Una ruta de carga desde Punta Arenas hacia Puerto Stanley busca recuperar un mercado de US$20 millones y reabre un debate sobre los compromisos regionales.

Las Malvinas vuelven a estar en la cúspide del debate público. Esta vez, por una conexión marítima entre Punta Arenas y las islas. El proyecto prevé recuperar una ruta de carga directa hacia Puerto Stanley y tiene, según sus impulsores, un primer viaje previsto para noviembre de este año. No se presentó como un acuerdo entre los gobiernos, sino como un negocio entre la naviera chilena Eastern Island y la Falkland Islands Development Corporation (FIDC).

La iniciativa apunta a abastecer a las islas con alimentos, bebidas, materiales de construcción, fertilizantes y repuestos. El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, estimó que el mercado podría representar unos US$20 millones anuales para empresas de Magallanes. Para las islas, el atractivo está en acortar la distancia frente a la ruta por Montevideo.

Un proyecto comercial impulsado desde el sur de Chile que genera tensión con Buenos Aires

La idea busca reconstruir un vínculo comercial que, según Radonich, existió durante décadas entre Magallanes y las islas. El jefe comunal explicó que buena parte del abastecimiento llega hoy desde Montevideo y que Punta Arenas busca recuperar ese mercado. Radonich aseguró que la naviera adquirió un buque nuevo para operar el servicio, que va a vestir bandera chilena. El primer viaje está previsto para noviembre.

Una delegación comercial de las islas llegó a Punta Arenas el 28 y 29 de septiembre para reunirse con proveedores locales. Para Argentina, el punto sensible no es solamente comercial. La ruta conecta un puerto continental con Puerto Stanley, en un territorio cuya soberanía reclama Buenos Aires y cuya administración ejerce el Reino Unido. Por eso, se cuestiona la iniciativa y se le reclaman medidas al Gobierno nacional.

Qué establece el acuerdo marco del Mercosur y por qué los dichos chilenos abren una grieta

El compromiso sobre Malvinas aparece en una declaración de 2011 de los Estados Partes y Asociados del Mercosur. El documento establece el compromiso de adoptar, de acuerdo con el derecho internacional y las legislaciones internas, medidas para impedir el ingreso a sus puertos de buques que enarbolen la bandera de las Islas Malvinas. También contempla que una embarcación rechazada en un puerto de la región evite solicitar ingreso en otros mientras mantenga esa bandera.

La operación de Punta Arenas busca diferenciarse de ese texto porque el barco previsto utilizaría bandera chilena. Esa fue la explicación de Radonich. Por lo informado hasta ahora, no se trata de recibir en Punta Arenas a un buque con bandera de las islas, sino de establecer un servicio con una embarcación chilena.

El tema volvió a instalarse después de que el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros Tocornal, respaldara el reclamo argentino de soberanía, pero defendiera también el comercio con las islas y una salida pacífica de la controversia. El 30 de junio de 2026, Chile había respaldado en una declaración del Mercosur los derechos argentinos y la necesidad de una solución negociada.

La cuestión de las "dos posturas": respaldo diplomático formal y pragmatismo económico

Chile mantiene una posición diplomática formal de apoyo a los derechos que Argentina reclama sobre Malvinas. Esa postura fue ratificada por el presidente José Antonio Kast en una declaración conjunta con Javier Milei y nuevamente en el ámbito del Mercosur. Al mismo tiempo, las autoridades de Punta Arenas defienden un negocio que podría mover unos US$20 millones al año en compras para la ciudad. Radonich insiste en que se trata de un acuerdo entre privados y que la municipalidad no interviene como parte contractual.

Ahí queda planteada la discusión para las próximas semanas: cómo encaja una ruta de carga con bandera chilena dentro de los compromisos políticos asumidos por Chile y cómo se aplicarán las restricciones argentinas cuando la operación quede alcanzada por la legislación argentina.

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