17 de diciembre 2004 - 00:00

"Que no sea una artimaña entre Kirchner y Castro"

«Nunca se me cruzó por la cabeza pedir asilo político. Sólo fui a la embajada argentina con mi madre para informarme de la respuesta oficial del asunto de mi viaje, y mi madre (de 86 años) tuvo un problema de salud», dijo anoche a un canal de televisión la médica Hilda Molina.

La disidente aclaró que «nunca voy a pedir asilo para ningún país. Yo quiero seguir viviendo en Cuba, y entrar y salir libremente». La médica neuróloga, considerada una eminencia de la disciplina en la isla, reafirmó su «derecho a ir a la embajada argentina, donde nos sentimos bien atendidos y nos dijeron que ellos están luchando por el derecho de un ciudadano argentino y de dos menores para que conozcan a su abuela».

• Desconfianza

El hijo de Molina, Roberto Quiñones, quien la espera en Buenos Aires, dejó expuesta su desconfianza por el desenlace del episodio: «Ojalá que esto no sea una artimaña a altas esferas de ambos gobiernos para lavarse las manos. Espero que el presidente Néstor Kirchner, la senadora Cristina y el canciller Rafael Bielsa, que hasta este momento se venían mostrando solidarios, no hayan tenido ahora miedo por la situación que se ha dado».

«Espero que lo que digo sea un error y que tenga que agradecer pronto a las autoridades de la Argentina», declaró Quiñones al programa «El juego limpio» del canal TN mientras lo escuchaba su madre en Cuba.

Para remarcar a quien no siente necesidad de reconocer nada, Quiñones, de 42 años, agregó que «si a alguien tengo que agradecer es a los medios de difusión argentinos».
«Nadie me va a acosar para que yo vaya a Cuba», dejó saber el hijo de Molina.

La opción de que Quiñones viaje junto con sus dos hijos --Roberto (9) y Juan Pablo (3)y su esposa a Cuba fue la respuesta oficial del régimen de Fidel Castro con doce días de retraso, ante el pedido « humanitario» de Néstor Kirchner.

La esposa de Quiñones se quejó de que «durante todo el día no recibimos información, no nos dijeron qué pasaba, salvo que recién nos avisaron que las abuelas estaban en su casa».

No obstante, tanto Molina como su hijo y su nuera afirmaron «confiar» en la actitud del gobierno de Kirchner.
«No hemos tenido una respuesta oficial en todo el día. Creo que hay que calmarse y que hay que seguir luchando», dijo la nuera emocionada.

«Llevamos diez años y medio ante todos los gobiernos de la Argentina reclamando por el derecho de mi madre y el gobierno de Kirchner fue el único que se tomó el tema en serio», matizó Quiñones.
«Dios quiera que en la última etapa no haya bajado los brazos ante las presiones de Fidel Castro», imploró. Al finalizar la conversación, Molina dijo cómo se siente: «Estoy desesperada».

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