24 de marzo 2008 - 00:00

Quejas a Carrió por filial PJ de la Coalición

Elisa Carrió
Elisa Carrió
El coqueteo de Elisa Carrió con un grupo indefinido de dirigentes del PJ no termina de cristalizarse en romance y ya despierta las primeras quejas dentro de su Coalición Cívica. La radical Margarita Stolbizer ya comentó con sus más íntimos colaboradores su molestia por el acercamiento inconsulto de la ex candidata presidencial con un sector del peronismo antikirchnerista.

Además del ex diputado bonaerense, Aníbal Leguizamón, delfín del ex presidente Ramón Puerta, otro de los peronistas que podría desembarcar en la Coalición Cívica es Rubén «Hueso» Glaría, ex intendente de José C. Paz durante la segunda presidencia de Carlos Menem, quien acumula varias denuncias de corrupción en sede judicial.

Para el ala UCR de la Coalición de Carrió, la incorporación de Glaría es un límite que no quieren cruzar. Más allá de las denuncias judiciales en su contra, los radicales que responden a Stolbizer en la provincia de Buenos Aires sienten a estos peronistas díscolos como una competencia directa. Carrió argumenta que los necesita para ampliarsu base electoral para derrotar a los Kirchner pero también para fiscalizar en todo el país las mesas de votación. Sin embargo, Stolbizer cree que con la estructura nacional del radicalismo esa función de contralor podría cumplirse sin la necesidad de tejer acuerdos con sectores del PJ antikirchnerista acercados por Moisés Ikonicoff.

Otro asunto que disgustó a los radicales de la Coalición Cívica fue el estilo vertical y unilateral de negociación que impulsó Carrió. Le recriminan a la fundadora del ARI haber conformado una mesa nacional de la CC, integrada por los radicales Stolbizer y el diputado nacional Horacio Alcuaz, pero no consultar a sus compañeros de agrupación sobre los pros y los contras de un pacto con sectores del justicialismo que, como Roberto Lavagna, podrían en cualquier momento ser seducidos por las mieles, y beneficios presupuestarios, de Néstor Kirchner y su esposa.

Desde que Carrió denunció ante la Cámara nacional Electoral el robo de boletas de su partido en las pasadas elecciones presidenciales del 28 de octubre, en la Coalición Cívica encendieron las luces de alarma con vistas a los comicios legislativos de 2009, en los que Lilita podría volver como candidata a diputada por la Capital Federal. Por eso el principio de acuerdo con sectores presumiblemente depurados del PJ contempla, entre otros puntos, el despliegue de militantes peronistas de la provincia de Buenos Aires para fiscalizar las elecciones del año próximo.

Aunque Leguizamón prefiere mantener la autonomía y no se considera parte de la Coalición de Carrió, reivindica a la ex diputada como la única opositora que nunca se entregará a las tentaciones kirchneristas. «Carrió es la auténtica opositora», es la única frase que repite Leguizamón, aunque se niega a admitir un acuerdo electoral para 2009.

«Lilita tiene el mismo punto nuestro: no se dejó comprar. Después del caso Lavagna, la gente pide eso», explicó el asesor de Puerta, quien renunció a confrontar con Kirchner en las internas del PJ y también se alejó del armado del peronismo opositor de los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá.

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