Cinco hombres de su más estrecho riñón trajo desde San Luis el flamante presidente Adolfo Rodríguez Saá para cubrir otros tantos clave en su gabinete: ellos son Luis Lusquiños, como secretario general de la Presidencia a cargo de la Jefatura de Ministros; Oraldo Norvel Britos, ministro de Trabajo y Desarrollo Social; Carlos José Antonio Sergnese, a quien designó secretario de Inteligencia de Estado (SIDE); Graciela Corvalán, secretaria de Obras Públicas; y Guillermo L'Huiller, en la Secretaría de Legal y Técnica de la Presidencia. Todos se incorporaron a los equipos de gobierno de Rodríguez Saá en 1983 cuando ganó por primera vez la gobernación de San Luis, encabezando la fórmula del PJ, cargo en el que se mantuvo hasta ayer sin interrupciones al ganar sucesivas reelecciones.
Luis Lusquiños es un licenciado en Psicología de 50 años de la misma generación que su jefe políticoque fue recomendado al hoy presidente por el ex gobernador de Buenos Aires y senador suplente del peronismo, Antonio Cafiero. Sin embargo, sus primeras armas en el «adolfismo» las hizo al lado de Alberto Rodríguez Saá en el Senado de la Nación, de quien fue secretario privado y asesor en temas de desarrollo. Luego de que Alberto renunciara a su cargo por el enfrentamiento que tuvo con el menemismo, Lusquiños pasó a desempeñar idénticas funciones, pero para el gobernador, quien posteriormente comenzó a delegarle funciones de responsabilidad ejecutiva: director de Prensa; director de Deportes y Actividades Recreativas; ministro de Industria, Turismo, Minería y Producción; ministro de Desarrollo Humano y Planificación; y diputado nacional por el PJ puntano hasta ayer. Funcional a toda la estrategia política de Rodríguez Saá, Lusquiños ocupó durante algunos meses cargos de conducción en el PUL (Partido Unido Liberal) que creó Alberto Rodríguez Saá cuando las relaciones con Menem no pasaban por el mejor momento y «Adolfo» necesitaba tener una herramienta política para contener a un PJ en efervescencia que terminó con el alejamiento del intendente de la ciudad de San Luis, Rodolfo Ponce, quien lo enfrentó con resultado totalmente adverso.
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Oraldo Britos, de 68 años, en cambio, es el único que no pertenece a la generación de Rodríguez Saá. En realidad, fue su hacedor político porque siendo presidente del PJ en 1983 impulsó «al Adolfo» nombre con que lo mencionan sus comprovincianospara candidato a gobernador. Para él se reservó el cargo de senador y salvo un pequeño interregno en el que se enfrento al presidente por el control del peronismo provincial, siempre se alineó a su estrategia política en el Congreso Nacional, ya sea en la Cámara alta como en Diputados. En el Senado llegó a ser vicepresidente del bloque justicialista y presidió la comisión de Trabajo y Previsión Social. Hombre de la ortodoxia gremial, hizo sus armas en la Unión Ferroviaria. En su natal Villa Mercedes integró la Juventud Ferroviaria Peronista (JFP) y luego la Secretaría General de las 62 organizaciones en los tiempos que el hombre fuerte del sindicalismo fue Augusto Timoteo Vandor, desde 1959 a 1962. Entre 1961 y 1963, y de 1966 a 1971 fue secretario general de la CGT de San Luis, cargo que alternó con la presidencia del PJ provincial. Carlos Sergnese otro contemporáneofue el hombre a quien el Presidente le encargó los trabajos de mayor responsabilidad económica, ya que siempre se ocupó de los contratos del Estado, especializando en Derecho Administrativo al punto que durante la privatización de Hidronor fue cedido por Rodríguez Saá a Menem para que ocupe un cargo en la empresa que sería luego vendida. Abogado, fue incorporado por Rodríguez Saá el 10 de diciembre de 1983 como secretario privado y luego fue escalando distintos cargos menores en subsecretarías para llegar a ser ministro de Hacienda; ministro de Gobierno; ministro de Bienestar Social; juez y luego presidente del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia cuando el entonces gobernador enfrentó una dura crisis en el Poder Judicial en el que ejercían fuerte influencia el radicalismo y el Frepaso local. Desde esa función, reformó el funcionamiento del Poder Judicial, uno de los focos de mayor conflictividad para Rodríguez Saá en sus 18 años de gobernador. Sergnese fue senador nacional y trabajó también como ministro de Trabajo e interinamente de Gobierno de su provincia. El 10 de diciembre último asumió como presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, cargo del que ayer pidió licencia. Dentro del peronismo de San Luis está considerado un buen negociador.
De todos, el nombramiento de Graciela Corvalán fue toda una sorpresa para el cargo que deberá desempeñar. Es la menor del grupo de los cuatro funcionarios de mayor confianza del primer mandatario, con 39 años, soltera, y un título de Licenciada en Economía. Su juventud no fue impedimento para que se vaya incorporando en la década de los '80 a los cuadros políticos y de gobierno del «adolfismo» puntano. En esos tiempos asume como subsecretaria de Planeamiento hasta que en 1995 es ascendida a ministra de Hacienda y Obras Públicas, la experiencia más directa con su nuevo cargo. Desde esta cartera, Rodríguez Saá le delega la mayor responsabilidad para un funcionario de su gabinete, como el de pivotear el denominado Plan Mil por el cual se propone modernizar toda la infraestructura pública, construyendo caminos, redes de gas, agua y electricidad e informática, colocando a la provincia en una sola red «on line». Este plan arranca desde parajes de 20 habitantes hasta las ciudades más importantes como la capital, Villa Mercedes y Merlo, con la intención de transformar el modo productivo de la provincia. Las obras más importantes son las autopistas proyectadas sobre las rutas nacionales 7 y 148 (u$s 300 millones); Ruta Provincial 20 (u$s 70 millones), estadio de fútbol (u$s 6 millones); campus universitario (u$s 28 millones), dos nuevos diques (u$s 50 millones). Guillermo L'Huiller fue diputado nacional del PJ, secretario de Legal y Técnica de la Gobernación y ministro de Gobierno y Educación. Es un abogado que cursó los estudios primarios con Alberto Rodríguez Saá, hermano de Adolfo y jefe de Gabinete del gobierno de San Luis. Desde esta función, Alberto lo hizo designar ministro de Asuntos Legales y Técnicos de la Gobernación siendo el primer ministerio en el país en esa disciplina cuya función es la de controlar y coordinar la firma del despacho del primer mandatario, ya sea gobernador o presidente, en este caso. Desde esa función, L'Huiller redactó el proyecto de ley que luego sancionó la Legislatura puntana sobre dos temas que Adolfo Rodríguez Saá puso sobre la mesa para contener la explosión social: el salario mínimo vital y móvil para el sector público de $ 550 mensuales y $ 450 para los trabajadores privados. Es un hombre estrechamente vinculado al obispado de San Luis.
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