Radicales, con junta, pero sin candidatos
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Los ausentes de esta elección son importantes: es la primera elección que se realiza desde 1983 en la cual Raúl Alfonsín no puede designar o vetar a un candidato presidencial, lo que es toda una revolución hacia adentro del partido.
Tampoco los principales dirigentes de la provincia de Buenos Aires ni de Córdoba han anunciado candidaturas de esos distritos, los más importantes del partido. El bonaerense Storani apoya casi con vergüenza a Terragno y Moreau apenas cosecha adhesiones casi con sordina de algunos alfonsinistas.
El presidente del partido, Angel Rozas, intentó lanzar una candidatura pero caminó poco, se bajó argumentando que antes debe enmendar las consecuencias de la crisis económica de su provincia. Tiene guardado aún el proyecto de lograr, fallo mediante del Tribunal de Justicia provincial, un tercer mandato como gobernador.
La figura radical con mayor adhesión, Ricardo López Murphy (que ha renunciado a la afiliación partidaria), cosecha también apoyos por lo bajo de radicales de línea moderada del interior del país y también de la Capital Federal. El crecimiento en el electorado de centro derecha anima a algunos radicales ortodoxos, como el porteño Jorge Enríquez, a abrir locales en apoyo del ex ministro de Justicia.
Este estado de cosas hace más comprensible la migración de otros radicales de la línea fronteriza del partido, como Melchor Posse -un radical sin ficha anotado como precandidato a una interna del PJ-para acompañar a Adolfo Rodríguez Saá, otro es Horacio Massaccesi, que es candidato a gobernador de Río Negro por un partido provincial que también se referencia en el adolfismo nacional.




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