¿Error o verdad a medias? La semana pasada, en una de sus infrecuentes apariciones en el Senado, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que la fusión de Multicanal y CableVisión -las dos de TV por cable del monopolio «Clarín»- nunca había sido aprobada por el gobierno. «Apenas se autorizó un esquema de administración compartida para las dos empresas, pero no una fusión».
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Lo que dijo este funcionario es formalmente cierto, pero en el fondo es una falacia. Veamos por qué:
En diciembre del año pasado, pocos días antes de la salida de Néstor Kirchner de su despacho en la Casa Rosada -para pasar a ocupar iguales funciones desde otros domicilios-el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, -tras un dictamen favorable de su controlada Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC),- firmó una resolución en la que se autorizó a CableVisión a comprar Multicanal; antes, se permitía a «Clarín» quedarse con la mayoría accionaria de CableVisión, adquirida a varios fondos de inversión, que fuentes del mercado sindicaban como «fronting» del monopolio Noble-Magnetto: Vistone, Fintech y VLG Argentina.
La operación, con ser compleja, dejaba a «Clarín» con 60% de Cablevisión, y al fondo Fintech del mexicano David Martínez con el restante 40%. Esa misma firma compra Multicanal, original del monopolio Noble-Magnetto, de la que se quedaron entre ambas con 98,54% de las acciones de la empresa.
La resolución no carecía de humor: «Clarín» se comprometía a «garantizar la libre disponibilidad de señales televisivas que -en forma exclusiva- posean o comercialicen las empresas involucradas, en condiciones comerciales equitativas para todos aquellos operadores de televisión paga que así lo soliciten, sean o no competidores».
Sin embargo, chistes aparte, lo más importante de la norma suscripta por Moreno -este defensor a capa y espada de los precios controlados, algo que no se preocupa en aplicarle a «Clarín»- es que le permitía al monopolio concentrar las administraciones de ambas empresas de cable, algo que hizo casi de inmediato. También unificó las grillas de las dos, y hasta comenzó a enviarle la misma revista («Miradas») a los abonados de ambas.
Facultad
¿Autorizó entonces el gobierno la fusión de CableVisión y Multicanal? No, sencillamente porque no puede hacerlo: la decisión de que una de las dos (seguramente CableVisión) absorba a la otra ( Multicanal) es facultad privativa de sus accionistas, y no de un acto administrativo por parte del Poder Ejecutivo. En otras palabras, para que esa fusión se efectivice y exista «de jure» una sola empresa -algo que ya sucede «de facto»- sólo hará falta que «Clarín» convoque a una asamblea de accionistas (o sea ellos mismos) para aprobar la fusión por absorción. Después, sólo hará falta pasar por los trámites habituales ante -por caso- la IGJ (Inspección General de Justicia) e inscribir la nueva sociedad como tal dentro de lo que marca la Ley de Sociedades Anónimas.
Todo esto no puede escapársele a Alberto Fernández, abogado él, quien sin dudas conoce la diferencia entre un acto administrativo (la resolución firmada por Moreno y refrendada por el entonces ministro de Economía Miguel Peirano) y la facultad de una empresa de fusionarse con una controlada.
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